La doctora enciende la luz; susurra a mi madre que yo debería notar sus manos sobre mis piernas. Se despide con cara de enferma y dice al cerrar la puerta, te pondrás bien. Claro, le respondo.
Se oye una carcajada. Mi amigo John Silver está hoy de buen humor. Encontramos a su loro perdido en el Mar de los Sargazos. Chico, me ha dicho, daremos la vuelta al mundo. Solo tenemos que encontrar para ti, alguna buena pata de palo.
Margarita Wanceulen