
El mejor rincón del mundo no tiene playas de aguas cristalinas de color turquesa, ni frondosos bosques en los que perderse. El aire no alborotará tu cuidada y larga cabellera, o rozará tus mejillas. Allí, ni siquiera, la luna cruza el firmamento buscando el horizonte. El mejor rincón del mundo se encuentra allá donde tú estés.
Marta Castro Alegría