En un rincón de la plaza, Ernst von Hamelin, afamado director de la orquesta sinfónica de Metrópoli, probablemente de paso en nuestra ciudad, intentar pulir una secuencia re menor, sí bemol y la mayor en el desacompasado concierto de ruedines sobre el pavimento:
—Ya casi lo tenemos, pero, por favor, que las maletas tamaño aerolínea de bajo coste no se adelanten a mi señal. Gracias —les anima.
Francisco Javier Rodríguez Barranco