Soy lugar que solo pueblan ya umbrías, yedras que retoñan la piedra de la parroquia vieja, y borrajas y ortigas que no son sino lápidas escritas sobre la superficie de un tiempo que corrió como un lobo solitario por la estepa hasta perderse.
No soy otra cosa que un silencio herido que supura incuria y se mustia; la España adolorida, la que clava la rodilla y humilla la cabeza bajo el salvaje peso de unas tierras que se expatrian al olvido.
Soy cartel, desvío de una carretera que a la nada conduce. Soy alero exhausto en un tejado roto, un bar cerrado, un ramillete de callejas desnudas, de muros que son nichos sin epitafio.
Soy un pueblo solo. Solo un pueblo de osamenta hecha de piedras y cerradas puertas. Mendigo de largo ayuno que muere cada día tendido sobre un lecho de cardos y amapolas.
Juan Manuel Sainz Peña