El ordenador se enciende. Mete su contraseña y mientras mi amigo ejecuta su programación, me agarra a mi y a mi fiel compañera. Tiene la habitación desordenada, polvo en los estantes y el escritorio revuelto. Debería recoger en vez de drenarme la vida… Como sea…
Mi dueño desaparece unos momentos. Lo escucho bajar por las escaleras a saltos e ir a la cocina a hacer café con leche o un cacao. Después de 4 minutos sube con lo segundo y un paquete de galletas.
Se sienta delante del portátil. La mayoría de personas escribirían directamente en el ordenador. Él no. Él usa un bolígrafo y una libreta de papel reciclado.
Abre el explorador, va al historial y pulsa la opción “cerrado recientemente”. 8 pestañas se abren: series pendientes, YouTube y música. ¿Qué elegirá ver o escuchar mientras escribe?
Sin perder tiempo, me destapa y comienza a usarme. Mi vida da luz a palabras y estas a una historia.
Alexis Martínez Carril