Solo era mi hija, cayendo al vacío de la realidad, no podía permitirlo sin antes decirle;
-Cuídate, nadie tiene que hacerte sentir especial, porque tú ya lo sabes. Allá afuera, no hay nada de ángeles, hay máscaras que vendrán por ti. Cuida la autoría de tu corazón, y sobre todo… protege tu paz.
Y tal vez así, sabrás disfrutar la sazón de los latidos del corazón.
Idaly Hermosillo