Por el balcón abierto veo amanecer. La primera luz, rosácea y blanda, recién brotada, se transforma poco a poco en amarilla. Blancas se perfilan, allá lejos, las cumbres de la sierra, mientras un tímido fulgor va desvelando a los hombres un mundo de azules y verdes. Y en el centro de ese paisaje, elevada en su trono, surge la Alhambra, la Roja.
Yolanda Sánchez Polonio