—Otra vez aquel viejo bajo la lluvia—, está empapado mirando hacia un charco de agua, me preocupa así que le llevo una de esas bolsas plásticas que usaría más tarde con la basura, para que se cubra, pero mientras camino la lluvia cesa; lo encuentro tembloroso, con los ojos llenos de angustia me mira y se retira. Siempre hace lo mismo cuando llueve en “El Chorro”; esta vez, al llegar, corrí entre la lluvia hacia él, le grité, y estando cerca esa luz me atrapó, era una visión asombrosa dentro de aquel charco de agua, vi a la ciudad desde arriba, por encima de esos grandes edificios de vidrio y acero, vi a esos carros deslizándose por el aire, ¡vi personas volando!… —Ahora somos tres bajo la lluvia, mojándonos.
Jonathann Hadher Lozada Avila