Cuando me fui de mi casa, lo hice con lo puesto y cinco pesos en el bolsillo. La primer noche dormí en un banco de Plaza Flores. Me despertaron los golpecitos de un Policía. Crucé al bar de enfrente y desayuné: un café con leche y tres medialunas me costaron tres pesos; me quedaban dos. Dejé uno de propina y el otro se lo di a un mendigo. Me quedé sin nada, pero ya todo era mío.
Daniel Alberto Coletta