En Alma de agua, creo que la realidad se mezcla con mis recuerdos. Por más extraño que parezca, no hay otra forma de explicarlo. Mar, este libro está basado en ese ya lejano verano que compartimos, por lo que es imposible evitar que el tiempo erosione mi memoria. Espero que alguna vez perdones mi inexcusable conducta.
Te fui infiel; y por eso tendrás que compartir estos agradecimientos con el río y la pileta, tan vulgares en comparación contigo. Solo lo admito porque no lo puedo negar. Hasta el lector más despistado sentiría las súbitas faltas de concordancias entre tus característicos impulsos erráticos y su desapasionada monotonía.
Ya sea por el deber autoril de rellenar los huecos de mi traicionera memoria o por el inocente capricho de recrear nuestro tiempo juntos, te sustituí por el río y la pileta aun sabiendo que la escritura de este libro (que busca honrar NUESTROS preciados recuerdos) se podría ver influenciada por las nuevas emociones que esos meros impostores me provoquen. Mar, no te preocupes… ellos no fueron más que eso: meros impostores carentes de tu sensibilidad innata. Después de todo, ¿qué es lo que podría haber esperado si ya sabía que ellos ni siquiera estaban vivos?
Mar, mi musa y fuente de mi absurdo delirio.
Gracias.
Camila Zapata .