El último lugar del mundo, tan largo y extenso, tan fértil y cálido. Chile, país hermano, país acogedor, que recibe al forastero cuando pisa tierras extrañas. Sus ríos, lagos y vertientes, pureza absoluta. Ahí nace la paz y la luz al estar en penumbras. Chile, tierra de oportunidades, es la madre que regocija a sus hijos, aunque sea su madrastra. Su norte desértico que contrasta con el mar, sus planicies litorales resguardan sus cimas. La zona centro verdosa y frondosa, amable y generosa, cuales frutos dieran para el mundo entero. El sur lluvioso ilumina y orienta cada itinerario a recorrer, lagos, mares, paisajes inolvidables. Es el Chile que algún día soñé y viví… Hoy, entre humo y metrallas esa paz se aleja, el paisaje sólo es admirado por las riquezas, explotado para algunos bolsillos, hoy mi país está en furia, peleando y batallando para que vuelva a ser el oasis que algún día fue…
Deisy Martínez Castillo