Un lugar que existe, pero en el que nunca estuve.
Un sauce llorón besa la tierra, debajo las calandrias cantan al unísono, la aurora apasiona mi sentir, desde ese sitio hacia el este se ve el campo con su trigal flameando como las olas del mar
Un tronco de eucalipto hace de mesa, sobre ella, un cuaderno, sus hojas flamean como el trigal. El lápiz ya despertó, y comienza a dibujar una historia. Llegan zorzales, colibríes, en realidad parece una fiesta de pájaros. Aroma a descanso a felicidad se respira allí, la calle de tierra que pasa por delante, corta el paisaje, el campo se transforma cuando lo admiran, los cardos con sus flores azules contrastan con el dorado y también con el alma del sauce. Nada puede contra esa paz que abraza a los seres humanos; y allí, “estoy yo” que siempre vuelo junto a las aves y me mimetizo con el cielo. Y la historia escrita queda allí, en el cuaderno. El lápiz descansa. A lo lejos se ve una “tapera”….
Una “tapera” forma parte de ese cuadro colgado en mi pared.
Norma Morell