Escapada con Lara a Uruguay, país tan hermano. El día de calor nos regala una inesperada tarde de playa. Río salado y verde, el Plata, en esta orilla. Aguas limpias, arena blanca.
Caminamos por la Rambla. Deja vu: foto en esa misma balaustrada casi cuarenta años atrás y …con qué tristeza miramos un amor que se nos va… Ahí quedo, mirando ya sin ver, a la deriva en el Mar de la Nostalgia hasta que mi hija, entusiasmada con la Feria de Artesanos me hace volver a puerto y anclar en este mundo.
Seguimos andando. El Hotel Argentino nos detiene, tan majestuoso como el día de su inauguración en la década del 30. Acampamos en sus escalinatas de mármol. Desde allí, Lara saca fotos con las últimas luces de la tarde. El sol rojo-anaranjado, enorme se recuesta sobre el río. Desciende rápidamente acompañado por la mirada de turistas y vecinos, quienes rendidos ante la imposibilidad de prolongar ese mágico momento comienzan a aplaudir.
En Piriápolis, los atardeceres se aplauden de pie.
Graciela Lago