Si bien fue fuente de inspiración para mí, y por que no decirlo, desde allí partí a lugares tanto cercanos como remotos. Viví innumerables aventuras, obtuve placeres que están al alcance de muy pocos. Permitidme que diga que desde ese lugar al que no quiero regresar; hice un largo viaje en el Transiberiano. Visité la gran muralla china. Me bañé en las aguas calidas del Caribe. Me perdí en las estrechas calles del Albaicín , donde un moro halconero me declaró su amor, (y como no podía ser de otra manera) frente a la Alhambra, y muchas aventuras más que no caben en este relato.
Pero no, no quiero volver, porque cada vez que recuerdo el sonido de la regla golpeando el pupitre y a la maestra decir: Señorita vaya usted al” rincón de pensar.” Se me sigue erizando la piel.
Purificación Valdivia Juárez