Belinda estaba harta de tantos mensajes, correos, twitts. El hecho de estar siempre hiperconectada le estaba pasando factura y ya estaba hipersaturada. Se veía en la obligación ficticia de contestar a los mensajes, responder a los twitts, subir novedades a Instagram y a su blog diariamente. Y ya no podía más. Así que se propuso una desconexión.
Esa misma mañana escribió un twitt comunicando su alejamiento de las redes, y su decisión de no conectarse tanto a internet.
Para coger empuje y una dosis de energía vital, decidió visitar de nuevo un lugar que amaba de pequeña y que siempre recordaba de mayor. Era un delta que se hallaba a media hora en coche de su casa, pero que había abandonado en su recuerdo. Allí pasaba horas de pequeña junto a su padre con quien contemplaba el vuelo de las aves que paraban en ese hermoso paraje antes de emprender de nuevo su migración. Y ahora de nuevo los graznidos de los pájaros evocaban las palabras de su querido padre.
Recordó tantas cosas y tuvo tantas sensaciones bellas que decidió incorporarlas desde ese día de nuevo a su vida visitando asiduamente su rincón del mundo favorito, su amado Delta.
Silvia Oller Jurado