Ayúdame Señor (pidió el pájaro) destruye a mis enemigos.
No puedo destruir mi obra le contestó el Creador pero te haré invisible a ellos mientras vuelas a ocultarte.
El pájaro voló hasta los campos de lavanda y desde entonces sus enemigos fabrican una fragancia con su espíritu que los ayuda a dormir por las noches y a soñar que vuelan.
Rosa Oddo