Dicen que las puertas de la Iglesia de Santa Sofía en Estambul están hechas con madera perteneciente al arca de Noé. La última vez que visité la ciudad recuerdo haber escuchado este comentario en un grupo de turistas del hotel en donde me hospedaba, a pocos pasos de la iglesia.
Al llegar a la entrada me pudo la curiosidad y me aparté del grupo. Apoyé la oreja en una de las puertas y desperté varios días después en un hospital. Me dijeron que fui atropellado por animales salvajes, pero eso no explica que ahora relinche cuando me siento feliz.
Rosa Oddo