No todos los días son iguales y las diferencias nos invitan a descubrir nuevas sensaciones. Mi corazón bombea con fuerza cada vez que mi cuerpo se traslada en el mapa y mis ojos fotografían todo aquello que aparece en el camino. Algunas voces explican que esta intensidad responde a ciertas carencias en mis funciones, otras justifican esta pasión con un adjetivo calificativo.
Las reflexiones me las reservo para antes de dormir, a la luz del día lo que me gusta es observar o, mejor dicho, convivir junto a ti. Las circunstancias se llevaron algunas de mis pertenencias, pero mantengo una de las más valiosas: la que me permite verte cada día, mamá. Sí, es una maravilla compartir la vida contigo y alimentarme de tu constancia.
Si tomamos como referencia los cerezos en flor, nunca es tarde para notar ese cosquilleo que nos produce apreciar tal belleza. Si ampliamos la escala, dudaría muchísimo que uno siguiera siendo el mismo tras rodearse del blanco más puro y el frío más persistente de la Tierra. Ahora, si hago un paralelismo a nivel personal y tuviera que elegir mi mayor fuente de inspiración, no podría reducir esta respuesta a tu simple figura, sino a cualquier rincón que incluya tu presencia.
Lucas Martínez.