Infanta es un bello corcel, de color blanco, sino fuera porque es una yegua, se la podría confundir con un Pegaso, porque a Infanta le encanta correr, por las bellas playas de Calafell, un pueblecito escondido en Tarragona.
Sus playas largas y extensas, con una arena fina y sin casi rocas que se interpongan en tu camino, provocan a mi hermosa Infanta a correr, tanto que parece que vuele entre la arena. El trote de Infanta es rápido, su larga melena es agitada por el viento, al mismo tiempo que agita su aliento, inhalando la frescura de las brisas marinas. Las olas son suaves, la mar en calma invita a entrar y seguir corriendo desde la orilla, mientras las gotas refrescan la cara de Infanta, mientras relincha jubilosa de su libertad, en tales bellas playas.
Por el paseo marítimo, las personas caminan, disfrutando de los puestos artesanales, sea primavera o verano, otoño o invierno, el majestuoso paseo invita a caminar y observar su magnífico oleaje, de su frescura marina y las gaviotas sobrevolando las playas.
Olor a pescadito frito o simplemente a tapas y platos típicos del pueblo, como una buena paella o fideuá, sentados en las terrazas en frente del mar, disfrutando de nuestros platos y playas. También un rico arroz caldoso con Bogavante, mientras observas el mar, es una explosión para los sentidos.
Mientras las cofradías de pescadores te sorprenden faenando y sus pequeñas barcazas entran en la arena, como antaño …
María Cristina García Dorao