En una escuela de la provincia de santa fe, en el grado 6to la maestra para fortalecer la familia, ya que tanto habla de inclusión, decidió pasar un vídeo. Este consistía en reencuentros de padres (de los estados unidos, en sus mayorías militares) donde iban a ver a sus hijos que seguramente hacía varios meses o año no veían. Cada uno de los chicos comenzaron a recordar y las lágrimas se fueron cayendo, era un vídeo realmente emotivo. Por ejemplo, Pablo recordó a su mama que se había peleado antes de ir por no haberse bañado la noche anterior, Camila añoro volver a estar en la mesa y dejar de una vez el celular, quería sentarse al lado de su padre. Marcos en cambio pensó en su hermana, que casi nunca jugaban, era más chica, pero sintió la necesidad de estar con ella. Todos sin poder aguantar las lágrimas. El mismo Matías pensaba en volver y abrazar a su mama, pero hizo un vacío, un silencio y pensó que ese éxtasis de un hijo reencontrándose con su padre no lo iba a sentir hasta el día que se muera. Se enojó con esa conclusión, lloro más fuerte que todos, porque el llanto de alegría es muy diferente al de tristeza absoluta. Mucho más en un nene que aún no termino la primaria. Pensó para que mierda ponen ese vídeo, para hacerlo sufrir. Mientras la maestra sonreía por ver a todos sus alumnos llorando de felicidad.
Federico Zanutigh