Hola, Santiago, uno de mis amados nietos
Hoy al mirar el álbum de fotos familiares de las navidades, sentí melancolía y nostalgia. Vienen a mi mente muchos y agradables momentos vividos en estas festividades. Son reuniones llenas de expectativas, de regalos, de comidas, en fin, de muchas alegrías vividas en cada rincón de la vida. Quiero hablarte, en esta oportunidad, de la tradición familiar del pesebre, más exactamente de las novenas de aguinaldos que se realizan en las casas de los Arévalo Pedraza, en donde cada familia lo ha construido, dejando en este, un pedacito de su corazón.
Santi, te comento que cada una de las novenas, es un momento ameno y alegre, en el que cantamos villancicos, rezamos y sobre todo, comemos deliciosas viandas como buñuelos y natillas, tamales, sopa de ajiaco, arroz con pollo, pasta lasaña, dulces de frutas, entre otras ricuras y todo alrededor del pesebre.
Santi, son momentos inolvidables que terminan con broche de oro, el 24 de diciembre, con el nacimiento del niño Dios.
Por eso, humanamente cada navidad es un momento para recordar con alegría, el nacimiento del hijo de Dios. Es momento para cantar villancicos, para aplaudir, para reírnos, para disfrutarnos, para gozarnos de todo, para dar a otros de lo mucho que hemos recibido, en fin, para seguir siendo felices.
Con cariño, tu abuela, Martha Teresa
Martha Teresa Buitrago Aceros