Los Waraja recolectan semillas. Cazan puerco espines. Extraen la miel de los panales. Hablan en un idioma que nadie de nosotros comprende. Tienen sombreros hechos con pétalos de flores. Se cubren la piel con las algas que arrancan del mar. Hacen el amor colgados de los árboles. Tocan sus instrumentos musicales con los dientes. Pescan con piedras afiladas como hacían nuestros ancestros, y se aman, se aman de verdad, aunque nunca hayan inventado ninguna palabra para nombrar el amor.
Los Waraja viven en una isla donde nadie ha llegado jamás, ellos no procrean como nosotros, solo fornican por pura pasión, cuando un coco cae de una palmera y se rompe, entonces nace un Waraja. Si el coco no se rompe, entonces el Waraja permanece ahí, encerrado bajo la cascara del coco durante toda la eternidad.
Jaime Jordán Chávez Ordóñez