Mamá es una católica devota cuya fe en Dios es tan poderosa como su apuesta personal a que jamás tendré éxito con las mujeres.
Mientras esperaba mi turno vi una revista obscenamente abierta en la silla contigua, mostrando la imagen de un hombre y una mujer en el suelo: ella abierta de piernas en una clara pose sexual y el hombre encima de ella. «¿Quien dijo que los hombres no juegan con muñecas?», rezaba la publicidad.
-Cancelen mi cita al psicólogo -dije, y abandone la sala.
Bienaventurado sea el sexo, alabada la pornografía que nos hará libres.
Luciano Difilippo