Estando en A escribí sobre B, arrojando sobre el papel las imágenes que, aquella otra vez en C, había comenzado a dibujar en mi mente. De repente, ya no estuve en ningún lugar, y luego estuve en todos.
En ocasiones confundí un río con un canal, un mar con un sueño, una risa con el crepitar del fuego, y en otras tantas desperté mezclando nombres, calles y desiertos.
A veces vuelvo a naufragar bajo las mismas olas; entonces me sumerjo en el recuerdo y vuelvo a reescribirlo.
Jorge Alejandro Pittaluga