Mientras su cielo se hundía en la perplejidad de un mundo infame y la consagración de su tiempo se resarcía, púrpuras peripecias se desvanecían en un crepúsculo tempestivo. Donde David, cavó hasta el fondo de su alma, para encontrarse en absoluta parsimonia la muerte de un gigante resplandeciente y eternizado.
Mateo Madson