Madrid, al igual que en la mayoría de las grandes ciudades, tiene la propiedad de ser una ciudad eminentemente ruidosa, contaminada, donde estás rodeado de kilómetros y kilómetros de asfalto. Puede llegar a ser agobiante, para todos aquellos que necesiten algún momento de esparcimiento, de relajación, salir de la monotonía del día a día, para relajarse, olvidarse por algún momento de que vives encerrado y rodeado por la tiranía de una gran ciudad. Para eso en Madrid hay un remedio, se llama el Parque del Retiro y está situado en corazón mismo de la ciudad. Es de los pocos sitios donde podrás tumbarte en el césped a tomar el sol, quitarte la camiseta en verano y disfrutar de la poca brisa que corra, leer algún libro de forma plácida a la sobra, hacer deporte, puedes correr durante kilómetros pos sus caminos, o pararte en sus parques y hacer dominadas o abdominales. Es un auténtico oasis, cuando entras dentro de su recinto, empiezas a comprender lo que sienten los sedientos y perdidos en un desierto, cuando ven a lo lejos las palmeras y el agua.
Víctor López Camacho.