Hoy mis pasos me condujeron a esa playa ahora soñada, esa playa en primavera y en ella busqué tus huellas pero ningún rastro quedaba ya de aquellos días. Ni siquiera era ya la misma arena.
Espuma que inunda aún hoy mi memoria, baña mis pies desnudos y borra mis huellas sobre la mojada arena, como el tiempo borra los recuerdos del pasado. Esos recuerdos que se mecen en las olas, en un vaivén eterno y cimbreante. ¿Recuerdas todavía los paseos por aquella playa de antaño? En aquellos días dichosos el sol bañaba nuestros cuerpos, que se unían en un abrazo ardiente, húmedo y precoz.
Busqué en mi memoria de manera incesante, como es el cabeceo de esas olas, el aroma de tu pelo y el olor del mar eterno, que trajo tu fragancia a mi recuerdo. Después escudriñé mi alma esperando encontrar los sonidos poderosos del batir de las olas en las rocas, con la fuerza de nuestro amor de antaño. Busqué, busqué en mis manos, en mi alma, en mi memoria. Y sólo el mar me traía recuerdos del pasado. Pero ya no conservaba ni tu cara, ni el aroma de tu pelo, ni las caricias de tus manos.
Ahora el fragor del mar se une a mi lamento y la suave brisa lo transporta tierra adentro y en el final sólo queda un eterno silencio.
Concha Mora Olmedo