Desde mi asiento rocoso sólo veo agua, una inmensa superficie azul fundida en tonos blanquecinos con el horizonte y el sol que me mira. A mi izquierda el antiguo faro de Punta Nati, testigo de invasiones pasadas y confesor de un amor frugal, a la derecha, una pléyade rocosa e inerte.¿Detrás?Tu,amor.
Miguel Ángel Moscardó Viana