Mientras en un sueño, de película hollywoodense, me hallaba; un golpe estrepitoso me hizo saltar de la cama con cierta premura. Con los ojos a medio abrir, me sentí malhumorado por tan brutal ruido, que había ahuyentado de mi maravilloso sueño al animal que huía en el safari que tanto disfrutaba.
No había amanecido aún. Al fijar mi mirada en la ventana de la habitación, de la cual entraba un viento extremadamente cálido y muy húmedo, pude apreciar el enorme cuello de una jirafa africana que luchaba por entrar al dormitorio.
Julio Enrique Cepero