El bibliotecario de la Biblioteca de Alejandría, soñó que la biblioteca se quemaba a causa de las guerras. Así que decidió llevarse el libro más valioso para rescatarlo, ya que no podía extraer más ejemplares debido a que nadie le creería sobre su profecía onírica. Después de unos meses, se materializa el temible sueño y en la biblioteca no quedaba ningún libro más que cenizas y humo. Cuando fue a su casa para ver el valioso libro, se encontró con la sorpresa de que también se había quemado, pero menos una hoja. En la página más conservada se lograba leer la siguiente sentencia:
“El que quema un libro, quema una biblioteca. Nerón.”
Jhon Francis Peña Arévalo.