Sentada en la playa evoque tu recuerdo…
Siempre supe que no eras para mí; acepte tus besos, abrazos y caricias como ofrendas para mi alma, pero tu amor era tan limitado como mis ganas de perderte, me gustaba hundirme en tus brazos, en ellos me encontraba en el paraíso, un nirvana creado por tus palabras, que fluía con el viento en una danza invisible, atado al humo de un cigarrillo haciendo bucles a tu alrededor, el sol del atardecer brillaba en mi corazón de forma incandescente, insinuándome tu partida, ese miedo a perderte se sincronizaba con cada latido de mi corazón, logre recordar ese primer beso, que ahora se convertiría en el último y que no se volvería a repetir, sonreíste y te fuiste.
Llegó el anochecer y la luna me miraba fijamente, vio con dolor mis lágrimas correr detrás de tu recuerdo, no podía detenerlas solo corrían y corrían, mi corazón latía rápido, pero ya no lograron alcanzarte…
Una suave brisa alcanzo mis mejillas, vi hacia el horizonte y recordé ese lugar, nuestro paraíso escondido, en donde solo tú y yo sabíamos el final de esta historia…
Tú lo sabías y lo aceptaste…
Yo lo sabía y me aferre… A un final feliz inexistente, cree un camino que me llevó a entender…
Que siempre supe que no eras para mí.
Estefany Isabel Acuña Bermúdez