Saltar al contenido
Portada » Espacios Naturales » La Cueva del Capitán: un viaje al corazón del Neolítico

La Cueva del Capitán: un viaje al corazón del Neolítico

    La Cueva del Capitán: un viaje al corazón del Neolítico

    El camino hasta la cueva

    En lo alto de una ladera de Lobres, se oculta un lugar que parece haber detenido el tiempo. Entre la maleza y los riscos, como una cicatriz en la roca, se abre la boca de la Cueva del Capitán. Su cota no es muy alta: unos 175 metros sobre el nivel del mar. Eso la hace más accesible que muchas otras cuevas- necrópolis de la provincia.

    Quien se atreve a subir hasta ella no solo encuentra una cavidad húmeda y silenciosa: descubre un rincón donde la vida y la muerte de nuestros ancestros quedaron atrapadas en la piedra.

    El camino hasta la cueva es ya una experiencia en sí misma. Desde el casco urbano de Lobres, un entramado de senderos conduce hacia la ladera, serpenteando entre restos de antiguos canales de riego y terrazas agrícolas que recuerdan tiempos no tan lejanos. La ruta no está señalizada con grandes carteles turísticos, lo que le otorga un aire secreto, casi de descubrimiento personal. Poco a poco, el sendero se va empinando y obliga a detenerse para mirar atrás: la vega del Guadalfeo se abre como un mosaico verde, y al fondo el Peñón de Salobreña se levanta orgulloso frente al mar. Uno imagina cómo, hace miles de años, ese mismo paisaje era muy distinto: la bahía inundaba lo que hoy son campos fértiles, y la ladera de Lobres se alzaba frente a un mar más profundo y abierto.

    Dentro de la roca

    La Cueva del Capitán: un viaje al corazón del Neolítico

    Al acercarse a la boca de la cueva, la sensación cambia. La roca rezuma humedad y el aire se vuelve más denso, más cálido, como si se entrara en un pulmón que respira con dificultad. Los vecinos de la zona la llaman también “Los Sudores” por esa humedad constante que empapa la piel apenas cruzado el umbral. 

    Dentro, la penumbra lo envuelve todo. La cavidad no es inmensa ni laberíntica, es una cavidad relativamente diáfana. Tiene unos 21 metros de profundidad, unos 8,5 metros de anchura máxima y una altura interior cercana a los 5 metros. La boca de entrada es amplia, lo que permite una circulación de luz natural moderada cerca del frente.

    La cueva tiene la amplitud suficiente para imaginar a grupos de personas reunidas en torno a una hoguera. El espacio se expande en varias salas, algunas con techo alto que permite ponerse de pie, otras más bajas que obligan a encorvarse. En el fondo, cuando las lluvias han sido generosas, puede formarse una pequeña charca donde el agua brilla como un espejo.

    El eco de los arqueólogos

    Los indicios arqueológicos encontrados en la Cueva del Capitán han sido escasos, pero cruciales. Se han llevado a cabo dos principales campañas de excavación:

    • En los años 60 del siglo XX, M. Pellicer realizó una cata cercana a la entrada de la cueva.
    • En los años 70 del siglo XX el Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada, dirigido por Soledad Navarrete Enciso, ejecutó un pequeño sondeo (2 m × 1 m) y lo comparó con el anterior de Pellicer. 

    En esas excavaciones se observaron cuatro niveles de habitación, aunque la estratigrafía resultó muy homogénea, lo que dificultó diferenciar fases claramente. 

    La Cueva del Capitán: un viaje al corazón del Neolítico

    Los materiales hallados incluían fragmentos de cerámica, huesos, herramientas de sílex, objetos de adorno y restos humanos. El hallazgo más destacable fue un fragmento de vasija decorada con impresiones cardiales —es decir, marcas hechas con conchas de mariscos, típica del Neolítico temprano o cardial—. Ese dato es singular porque —según los estudios regionales— no es fácil hallar cerámica cardial en los yacimientos costeros cercanos. Ese pequeño trozo de barro cocido conecta la Cueva del Capitán con una de las corrientes culturales más antiguas del Mediterráneo occidental, la que llevó la cerámica cardial desde oriente hasta las costas ibéricas.

    Además, restos de fogatas y humo quedaron registrados en el techo de la cueva, lo cual indica que hubo presencia humana con fuego dentro de la cavidad. 

    Refugio o necrópolis

    La Cueva del Capitán: un viaje al corazón del Neolítico

    Resulta emocionante pensar que, en este recodo granadino, se conservara una de esas huellas tan tempranas del Neolítico. Otras cuevas de Granada, como la de los Murciélagos o la de las Campanas, ofrecen restos funerarios más abundantes, pero carecen de esa cerámica tan característica. Aquí, en cambio, apareció como un testimonio de contactos lejanos, de viajes por mar, de ideas que cruzaban las olas mucho antes de que existieran mapas o brújulas.

    Pero, ¿qué fue realmente la Cueva del Capitán para aquellos hombres y mujeres? La respuesta no es sencilla. Algunos indicios apuntan a que fue utilizada como refugio ocasional: la amplitud de su entrada y el espacio interior la hacen apta para que pastores y familias se guarecieran en su interior, encendiendo fuego y pasando la noche mientras el ganado descansaba cerca. Al mismo tiempo, la presencia de restos humanos habla de un uso funerario, como ocurrió en tantas cuevas andaluzas durante el Neolítico. Quizás, más que un hogar o una necrópolis, fue ambas cosas a la vez: refugio en vida y morada en la muerte, espacio de tránsito entre el mundo de los vivos y el de los ancestros.

    Imaginando la vida hace 6.000 años

    La Cueva del Capitán: un viaje al corazón del Neolítico

    Lo cierto es que la Cueva del Capitán no ofrece un registro abundante ni espectacular. Sus estratos apenas superan el metro de potencia, y gran parte de lo que pudo guardar ha quedado mezclado y homogeneizado por la acción del agua y el paso del tiempo. Aun así, ese silencio arqueológico también dice mucho: nos habla de una cueva que no fue poblada de forma continua, sino visitada de manera esporádica, quizá en momentos clave del calendario, quizá como punto de referencia en rutas pastoriles.

    Salir de la cueva y volver a mirar el paisaje ayuda a imaginarlo. Hace seis mil años, quienes caminaban por estas colinas no encontraban vegas fértiles ni pueblos blancos, sino un gran estuario marino que poco a poco se colmataba con los sedimentos del Guadalfeo. El río Guadalfeo, con su trabajo constante de arrastre, sedimentos y desertización, fue llenando esa bahía hasta transformarla en tierra cultivable. En ese mar primigenio, el “Peñón de Salobreña” fue una isla (o península), y la ladera de Lobres sobresalía frente al mar.

    Los grupos neolíticos recorrían este territorio en busca de pastos y agua, dejando en lugares como Capitán los restos de su paso. Puede que un anciano fuera enterrado en su interior, acompañado de cuentas y objetos, mientras los demás encendían una hoguera y dejaban que el humo ascendiera hasta el techo ennegrecido. Después, tal vez pasaran meses o años hasta que otro grupo regresara. La cueva, entretanto, guardaba silencio.

    Entre mito y patrimonio

    La Cueva del Capitán: un viaje al corazón del Neolítico

    Hoy, en cambio, el silencio se rompe con el eco de los visitantes. Senderistas curiosos y exploradores en busca de aventura se internan en la cavidad. Muchos cuentan que hay que trepar un poco por rocas húmedas y resbaladizas, que los insectos y las telarañas hacen compañía en los recovecos, y que la oscuridad obliga a llevar buena linterna . Otros, más imaginativos, hablan de pasadizos interminables que recorrerían kilómetros bajo tierra, aunque lo cierto es que su profundidad real es muy modesta.

    La cueva, como tantos otros lugares de valor arqueológico, sufre también la huella del descuido. Grafitis en las paredes, basura ocasional, restos removidos por quienes no comprenden su fragilidad. Aun así, el enclave conserva un magnetismo especial. Formar parte de una ruta de senderismo circular entre Salobreña y Lobres le ha devuelto cierta visibilidad, integrándola en un paisaje que mezcla naturaleza, historia y memoria.

    Descubre La Cueva del Capitán

    🎧 Audio — Rincones de Granada
    0:00 / 0:00
    🔊
    🌄 Descubre lugares y rincones de Granada

    Si decides visitarla…

    Quien decida visitarla debería hacerlo con respeto. No es un parque temático ni un museo al uso: es un vestigio vulnerable que ha sobrevivido miles de años. Conviene llevar calzado firme, agua, linterna y algo de paciencia para trepar en los tramos finales. Y, sobre todo, conviene detenerse al salir, sentarse en la roca y contemplar la vega iluminada por el sol. Esa es la misma luz que vieron los pastores neolíticos, los mismos tonos de mar y cielo que acompañaron a quienes dejaron aquí sus huellas.

    Huellas de eternidad

    La Cueva del Capitán no compite con las grandes necrópolis ni con los yacimientos más espectaculares de Andalucía. Su valor es otro: la intimidad. Es un recordatorio de que la historia no se escribe solo en palacios y fortalezas, sino también en refugios humildes, en grietas de la roca, en fragmentos de cerámica olvidados. Basta cerrar los ojos en su interior para escuchar el eco de las hogueras, imaginar las manos que moldearon el barro cardial o sentir el peso del silencio en torno a un entierro ritual.

    En tiempos donde buscamos constantemente experiencias grandilocuentes, esta pequeña cueva nos devuelve a lo esencial: a la conciencia de que estamos hechos de memoria, de tierra y de tiempo. Y que, aunque pasen milenios, todavía podemos seguir escuchando, si prestamos atención, los susurros de aquellos que vivieron y murieron en este rincón de la Costa Tropical .

    0 0 votes
    Article Rating
    Subscribe
    Notify of
    1 Comment
    Oldest
    Newest Most Voted
    [número] [unidad_de_tiempo] [adjetivo]

    La cueva la visitamos el fin de semana pasado y podemos decir que, es uno de los lugares mágicos e impresionantes de Lobres.

    Saltar al contenido principal

    ✅ Rincones de Granada - La Guía de Granada

    © 2026 Descubre los Rincones de Fuerteventura con más encanto.

    🗺️
    Favs
    Exportar:
    📖 Términos recomendados
    Exportar:
    Los términos del glosario aparecen en azul con un icono (i). Tócalos para ver su definición. Cada día descubres 3 términos nuevos.
    👉 Ver todos los términos