
El conjunto escultórico El Segador, una obra monumental y profundamente simbólica, se ha convertido en uno de los emblemas culturales más destacados de Albolote. Este proyecto fue impulsado por el filántropo y mecenas local Francisco Carvajal, quien encontró en esta escultura una manera de rendir homenaje a la profesión de segador, un oficio cargado de esfuerzo y dedicación. Su motivación, además, tenía un matiz personal, pues uno de sus hermanos había sido segador, lo que reforzó su empeño por dar visibilidad y reconocimiento a este trabajo.
Fue en los primeros años del siglo XXI cuando Francisco decidió dar forma a esta idea, confiando la tarea al talentoso escultor local Juan Ramírez Ramírez, reconocido por su maestría en el arte del modelado de piedra y su capacidad para plasmar el espíritu de las tradiciones en cada obra.

La obra: dimensiones y simbolismo
Realizada en piedra caliza de Cabra de Córdoba, la figura principal de El Segador impresiona por sus proporciones colosales, duplicando las dimensiones de una persona real en altura y ancho. El conjunto escultórico incluye también escenas que representan las distintas etapas del trabajo agrícola: la siega, el ablentado y la espigadora.
Las figuras de las placas que acompañan al Segador son bajorrelieves y están realizadas en talla directa, sin modelado previo. Estas representaciones no solo rinden tributo al esfuerzo de los trabajadores del campo, sino que también reflejan un profundo respeto por las tradiciones rurales que han sido parte del tejido cultural de Albolote.

La creación del conjunto escultórico llevó más de dos años de trabajo intenso, que Juan compaginó con su labor como maestro en la Escuela de Artes y Oficios de Granada.

La obra fue inaugurada en 2007 en una ceremonia que contó con la presencia de Carvajal. Desde entonces, El Segador se ha convertido en un elemento icónico del municipio, presidiendo la entrada al Parque Osuna por la Avenida Jacobo Camarero.
El conjunto escultórico se cierra a la derecha con un monolito también de arenisca con la siguiente inscripción:
Fundación Francisco Carvajal
En homenaje a los hombres y mujeres que, con su esfuerzo, desde los más remotos orígenes de la humanidad, nos dieron el pan nuestro de cada día.
Albolote 2007

En 2022 se instaló una placa en la que se puede leer:
ESTE CONJUNTO ESCULTÓRICO
FUE DONADO POR LA
FUNDACIÓN FRANCISCO CARVAJAL
Y REALIZADO POR EL
ESCULTOR ALBOLOTEÑO
JUAN RAMÍREZ RAMÍREZ

Escultor Juan Ramírez Ramírez

Juan Ramírez Ramírez, nacido en Albolote en 1946, es una figura emblemática en el arte del modelado de la piedra, cuya historia está profundamente arraigada en la tradición de su familia y su tierra natal. Hijo de Valeriano y María, y el mayor de tres hermanos, creció en un entorno donde la piedra era tanto medio de sustento como inspiración. Su padre, encargado de las canteras de Sierra Elvira , fue una figura clave en su formación, transmitiéndole no solo los secretos del oficio, sino también el valor del trabajo duro y la pasión por la creación artística.
Desde temprana edad, Juan mostró habilidades excepcionales para trabajar la piedra. Su talento innato y el empeño de su padre lo llevaron a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Granada. Allí, desarrolló una carrera que lo consagró como maestro de esa misma institución durante más de 30 años, consolidándose como un referente en su disciplina.
A pesar de su humildad y sencillez, Juan Ramírez es reconocido como el escultor más destacado de Albolote. Entre sus obras más representativas se encuentra el conjunto escultórico “El Segador*, encargado por la Fundación Carvajal en 2007. Esta imponente pieza, que preside la entrada al Parque Osuna en la Avenida Jacobo Camarero, es hoy un símbolo cultural del municipio y testimonio de su maestría.
Los primeros pasos hacia la piedra
Juan comenzó su andadura profesional desde muy joven, combinando la escuela con su trabajo en las canteras junto a su padre. “Me considero cantero desde siempre”, recuerda. Su niñez transcurrió en las escuelas del Molinillo y León Felipe, donde destacaba por su destreza con el lápiz. “Me gustaba dibujar tebeos como El Guerrero del Antifaz y El Jabato”, comenta.
A los 13 años, su padre lo inscribió en la Escuela de Artes y Oficios de Granada. Aunque al principio dudaba de sus capacidades, pronto encontró su pasión. Desde entonces, Juan dividió su tiempo entre la cantera y las aulas, aprendiendo no solo los fundamentos del arte, sino también trabajando con escultores renombrados como Nicolás Prados López, quien lo guió en sus inicios.
Maestro, escultor y mentor
Tras completar su formación y cumplir con el servicio militar, Juan se incorporó como profesor a la Escuela de Artes y Oficios. Lo hizo al principio como interino, combinando este trabajo con otros empleos para sostener a su familia, que entonces ya incluía a su esposa y sus primeros hijos. Con esfuerzo, aprobó las oposiciones en Madrid a los 33 años, lo que le permitió dedicarse plenamente a la enseñanza.
Durante 35 años, formó a generaciones de estudiantes, transmitiendo no solo las técnicas del oficio, sino también su amor por el arte y la piedra.
Contemplar la escultura El Segador en Albolote es verdaderamente conmovedor. Esta obra de arte captura la esencia y la dureza del trabajo agrícola en la región. La figura del segador, en su incansable labor, evoca un profundo respeto por los agricultores y su dedicación a la tierra. Es una pieza que transmite fuerza y perseverancia, recordándonos la importancia de la agricultura en la historia y la cultura locales.
La escultura «El Segador de Albolote»es una obra que captura la esencia del trabajo agrícola y la conexión del ser humano con la tierra, simbolizando la tradición y el esfuerzo de quienes trabajan en el campo, el uso de materiales y las técnicas empleada en la escultura pueden resaltar la fuerza y la determinación del personaje, mientras que los detalles de la vestimenta y las herramientas reflejan la cultura rural. Está obra no es solo un homenaje a la cultura agrícola, si no que también invita a la reflexión sobre la importancia de la agricultura a nuestra sociedad.