oppidum
Un oppidum era, básicamente, una ciudad fortificada en lo alto de un cerro. Aunque el nombre es latino, sirve para definir el cuartel general de los íberos. No eran cuatro chozas mal puestas; funcionaban como auténticas capitales que controlaban el dinero, la religión y el paso de mercancías por toda la comarca.
El Oppidum: La ciudad en lo alto

El oppidum fue el primer gran intento de vivir en ciudades de verdad en nuestra tierra. Los íberos no daban puntada sin hilo: buscaban cerros con vistas de 360 grados y agua cerca. Rodeaban todo el recinto con murallas de piedra maciza y torres para dormir tranquilos. Dentro, ya tenían sus calles bien trazadas, con barrios de casas, almacenes para el grano y sus propios templos.
Cuando los romanos tomaron el mando, a muchos les obligaron a bajar al llano para fundar ciudades nuevas, pero otros sitios eran tan buenos que se quedaron allí. Lo más curioso es que, siglos después, muchos de esos mismos cerros sirvieron para levantar las alcazabas andalusíes. Al final, un sitio estratégico lo es para cualquiera que necesite vigilar el horizonte.
El relieve de los Oppida en Granada
En Granada, estos asentamientos fueron los cimientos de los pueblos que conocemos hoy, marcando los puntos clave del mapa:
- Oppidum de Ilurco (Pinos Puente): Estaba en el Cerro de los Infantes y era una potencia en la zona. Dominaba la entrada a la Vega y tenía tanto peso que fabricaban su propia moneda. Es la prueba de que Pinos Puente ha sido un lugar de paso crucial desde siempre.
- Oppidum de Iliberri (Granada): Mucho antes de la Alhambra, el Albaicín ya era un poblado íbero. Aprovecharon la altura sobre el río Darro para vigilar toda la llanura. Es el kilómetro cero real de la capital granadina.
- Cerro de la Cruz (Almedinilla): Aunque pilla en el límite, es fundamental. Se ve perfectamente cómo las casas se pegaban a la pendiente de la roca. Su final fue dramático: las murallas aún guardan las huellas de la paliza que les dieron los romanos al conquistarlo.
- Oppidum de Basti (Baza): La gran capital de los bastetanos. Desde el Cerro del Cepero mandaban en todas las rutas entre el Levante y el Guadalquivir. De aquí salió la famosa Dama de Baza, lo que te da una idea del lujo que se gastaban en esta ciudad.
- Cerro del Real (Galera): Era la antigua Tútugi. Un sitio privilegiado para controlar los valles de los ríos de la zona. Su necrópolis es de las más brutales de España, señal de que el oppidum que había al lado era de «primera división».
La red de ciudades fortificadas en Andalucía
Andalucía tiene algunos de los mejores ejemplos de este tipo de ciudades en toda Europa:
- Puente Tablas (Jaén): Es el manual perfecto de lo que es un oppidum. Tiene una muralla imponente y una puerta diseñada para que el sol entre de lleno en los equinoccios. Allí el urbanismo y la religión iban de la mano.
- Torreparedones (Baena/Castro del Río): Un sitio espectacular en mitad de la campiña. Fue una ciudad íbera gigante que luego los romanos pusieron «bonita» con templos y foros. Desde arriba controlas medio horizonte cordobés.
- Cástulo (Linares): Era el Wall Street de la época. Una de las ciudades más grandes de la península porque controlaba toda la plata y el metal de Sierra Morena. Su importancia era tal que Aníbal se casó con una princesa de aquí para ganarse a la gente.
- Oppidum de Urso (Osuna): Un punto estratégico entre la llanura y la sierra. Su valor militar fue clave en las guerras civiles de Roma, pero su fuerza venía de mucho antes, de esa vieja ciudad íbera que dominaba el cerro.
- Acinipo (Ronda la Vieja): Mucho antes de que los romanos hicieran su teatro, esto era un oppidum a casi 1000 metros de altura. Un nido de águilas para vigilar el paso entre la Serranía de Ronda y el valle del Guadalquivir.
El oppidum nos demuestra que nuestras ciudades no están donde están por casualidad; casi siempre pisamos el sitio que alguien eligió hace 2500 años para sentirse seguro.