
Hatshepsut, siglo segundo antes de Cristo, año 1458 de ese siglo para ser más exactos, fue una reina-faraón de la dinastía XVIII de Egipto, quinta gobernante de la dieciocho dinastia, gobernó desde 1490 hasta 1513, respectivamente, gobernando con el nombre de Maathaka Hatshepsut. Hija de Tutmosis I y Ahmose y cónyuge de Tutmosis II, con dos hermanos, Tutmosis II y Nefrubity, y con una hija, Neferura. Su marido fue su hermano Tutmosis II, pues tenían por costumbre casarse entre ellos familiarmente si no encontraban cónyuge adecuado, pues así no perdían la línea de consanguinidad familiar.
Cuando Hatshepsut accedió al trono de Egipto, se rodeó de un gran equipo o grupo de funcionarios y sacerdotes que ejercieron los principales cargos de gobierno: visir , superintendente de palacio, gran arquitecto real, etc. Ella adquirió el rango de faraón en contra de todas las leyes y costumbres del estado egipcio, y su matrimonio con su hermanastro Tutmosis II la convirtió en reina consorte. Tras quedar pronto viuda, asumió la regencia hasta que su hijastro Tutmosis III, hijo de Tutmosis II y de una de sus esposas secundarias, alcanzase la edad necesaria para gobernar, llegando a gobernar unos veinticuatro años aproximadamente en la regencia como «reina-faraón» del estado egipcio del continente africano, en el cual vivieron y gobernaron por más de tres milenios, desde el año 3200 AC hasta el 31 AC, cuando el Imperio Romano conquistó y absorbió el Egipto Ptolemaico, momento en el cual termina la historia de Egipto tal y como estaba montada.
El mundo o el reino de Egipto traía consigo muchas cosas: mucho ingenio, mucho arte y mucha prosperidad. Por ejemplo, la escritura, los jeroglíficos en demótico, hierático y griego en la piedra Rosetta, quedan vestigios de ello de esa primera escritura. La arquitectura, con sus grandes templos Karnak, Deir el-Bahari, entre ellos. Ella diseñó su propia tumba funeraria, Deir el-Bahari o gran templo sepulcro, para cuando llegara su hora la enterraran con todos sus honores de reina-faraón, tal y como fue su condición.
Tutmosis III y su ansia de poder, al ir ella delegando su reinado debido a la tristeza y melancolía que le produjo la muerte de tres seres queridos, entre ellos la muerte «misteriosa» y cruel de su hija Neferura, a la cual y pensando en el futuro cuando Hatshepsut muriera quería dejar en muy buena posición, pero no pudo y la tristeza se apoderó de ella profundamente, muy a pesar de su rectitud, firmeza y seriedad. La muerte de Senenmut, Neferura y de otro alto cargo de ella le causó un estado de dejadez y de melancolía único en su vida, pues su descendencia y su «proyecto» de mujeres feministas al poder de la corona de Egipto se resquebrajó del todo, pues ella pensó, al parecer, abrir una línea de mujeres faraonas empezando por ella, su hija Neferura posteriormente y así sucesivamente y generación tras generación, pero al parecer se encargaron bien de que ello no sucediera con la hegemonía masculina faraónica. En este caso, con su subida al poder del faraón Tutmosis III, el cual hizo desaparecer o borrar de la memoria faraónica a Hatshepsut por sus pretensiones, sabidas no se sabe muy bien por quién, pero las supieron y pronto se pusieron a borrar todo vestigio de la gobernante más potente de entre ellas. Pues aunque si bien es verdad que ella está considerada como «la mejor», hubo cuatro anteriormente a ella y ellas fueron: Nitocris, Neferusobek, Nefertiti, Tausert, pero solo Hatshepsut fue gobernadora como faraón con todos los poderes de faraón. Las anteriores no obtuvieron ese cargo tan importante, tan solo adquirido por representantes de la hegemonía masculina. O sea, queda suficientemente prístino y claro el esfuerzo personal y profesional que llegó a realizar esta reina-faraón, la cual murió al parecer triste y desolada después de su intentona de un gran nuevo paradigma de sucesión fallida por los acontecimientos que le sucedieron, en detrimento rompiendo sus planes del momento y de futuro, y borrada del mundo político y social injustamente, realmente con muerte «dudosa» también como la de su hija, es decir, Hatshepsut al parecer, según los médicos y las pruebas posteriores en muerte, murió de osteoporosis que calcinó la cadera izquierda, unido a una infección de carácter posteriormente a la extracción de una muela, eso es lo que se sabe así a priori, una muerte un tanto extraña para una faraona de entre 40 y 50 años, dicen, muy joven y resoluta. Su templo quedó expresado como el «Valle de los Reyes» y su cuerpo apareció según Mawi Zawás en el 2007, entre otros cuerpos momificados, en una zona fuera de su templo, una muerte dura, extraña y misteriosa para una «reina-faraona de leyenda» en realidad.
Autora: KARLINA
Este relato participa en el Concurso literario de cuentos y leyendas del Mundo. Es una interpretación libre del autor.
