
A tan solo doce kilómetros de Loja y a la vera de Arroyo Salado, se encuentran las Salinas de Fuente Camacho. Estas son unas salinas de interior, que llevan explotándose desde hace miles de años.
La sal ha sido siempre un elemento fundamental para el sostenimiento de la vida. No solo para los humanos, también para los rumiantes, que necesitan un aporte extra de sal, para realizar su proceso digestivo. Tanto animales como personas acudían a los manantiales de aguas salobres para alimentarse del recurso salinero.
Granada contó con varias salinas de interior, siendo las más conocidas las de Bácor, Fuente Camacho, la Malahá, y Montejícar.
La obtención de sal en zonas alejadas de la costa, es posible gracias a que los nacientes de agua “dulce” pasan por yacimientos de minerales de halita , cargándose las aguas de cloruro sódico y otras sales. Se convierte así el agua en salada o salmuera. Las salinas de Fuente Camacho están situadas sobre el substrato geológico de las Trías de Antequera.
La extracción de sal tanto en las salinas de litoral como en muchas de interior se realizan mediante el proceso de insolación. El agua salada es canalizada hacia balsas poco profundas llamadas cocederos y tajos. Allí se deja actuar el sol, que evapora el agua, quedando la sal cristalizada.
Aunque actualmente, y desde épocas históricas, la explotación salinera en Fuente Camacho ha sido por evaporación solar, lo cierto es que, en sus orígenes, fue diferente. Se hacía mediante el proceso de ignición.
Proceso de ignición en las salinas de interior.
El proceso de ignición es sumamente sencillo. Tiene de ventaja, sobre la de insolación, que no depende de la meteorología para la obtención de la sal.
El agua salada es llevada hasta grandes recipientes, generalmente de formas abiertas y base plana, que se calentaban en hogares.

El poder calorífico del fuego origina la evaporación del agua. Cuando la solución que quedaba era semilíquida, casi pastosa, se vertía en vasijas de menor tamaño.
Para conseguir evaporar todo el agua, los pequeños recipientes eran sometidos, de nuevo, a la acción del fuego. En esta fase se separaban los moldes de las brasas unos centímetros.
Una vez terminado el proceso de evaporación, quedaba un bloque seco de salmuera, muy endurecido. Para extraerlo había que romper los moldes de sal. En Fuente Camacho no se han encontrado restos de moldes cerámicos, lo que hace pensar, a los investigadores, que dichos moldes se realizaban con hojas o fibras textiles. Estos moldes eran colocados dentro de recipientes cerámicos expuestos a la intemperie.
Los fragmentos cerámicos o briquetage, unido a los restos de carbón procedentes de las hogueras, ha dado origen a considerables montículos que todavía se pueden ver cerca de los manantiales de agua salobre.
Salinas de Fuente Camacho

La propia fisionomía de la zona ha facilitado que aquí hubiera unas salinas. El agua cargada de sal (2,62 gramos por litro) emana del suelo sin ninguna dificultad. Se tiene constancia arqueológica que las salinas de Fuente Camacho ya eran frecuentadas en el Paleolítico. Muy cerca hay dos yacimientos con abundante material lítico del Achelense superior (125 000 – 100 000 a. C.)
Posteriormente, en el Neolítico Antiguo y Medio, de las salinas lojeñas se extraía la sal que había quedado en las rocas y el suelo con raspadores y láminas de sílex.
Sin embargo, hay que avanzar hasta el Cobre Final para hablar de un aprovechamiento industrial de las salinas de Fuente Camacho. En esta época, para conseguir una buena cantidad de agua salobre fue necesario excavar algunos pozos.
Nada más acercarnos a las salinas veremos la “Torre de las Salinas”, una edificación cilíndrica, que debió ser punto de vigilancia y control. Pues bien, justo a los pies de la torre se localizan los vestigios más antiguos de la extracción salinera en Fuente Camacho. Se han hallado y estudiado más de 90 fragmentos cerámicos, que datan tanto del Cobre Final como de la Edad del Bronce.

Las cerámicas del Cobre Final son, en su mayoría, cuencos con bordes apuntados, de tendencia esférica, y ollas con bordes engrosados salientes.
Las cerámicas de la Edad del Bronce son características de la cultura del Argar: Tulipas, fuentes carenadas y vasos lenticulares fundamentalmente.
Las estructuras más visibles de las Salinas de Fuente Camacho, como cocederos y balsas de decantación datan de época romana. Estas han sido reutilizadas a lo largo de los siglos.
Los primeros documentos escritos sobre las salinas aparecen en el siglo XIV, de manos del poeta e historiador árabe Ibn Al-Jatîb, que dice de la zona:
“hay minas de sal y molinos de aceite”.
Esta sal, en época medieval, abastecía a la ciudad de Loja y a sus alquerías circundantes y, sobre todo, servía para el consumo de las reses. Muchos de estos ganados pertenecían a vecinos cristianos que cruzaban la frontera nazarí con sus vacas y ovejas.
Tras la conquista castellana las salinas de Fuente Camacho no formaron parte del Monopolio Salinero impuesto por los Reyes Católicos, sino que fueron controladas por el propio concejo desde 1486.
Posteriormente aparecen descritas estas salinas en el Diccionario Geográfico-Histórico de España de Tomás López (1776) y en el Diccionario de Pascual Madoz (1847), en el que se puede leer:
La fábrica de sal, de que anteriormente hicimos mérito, es de las mejores de Andalucía con un gran almacén en que pueden depositarse de 30 a 40.000 fanegas, y pertenece al Gobierno, que por medio de empleados obtiene de 14 a 15.000 fanegas anuales de sal: En este establecimiento hay una capilla con su capellán dotado con 100 ducados.
Entre los edificios de Fuente Camacho destaca aparte del puesto de control: la casa de administración, que albergaba al administrador, al oficial inspector y a los salineros durante la época de cosecha. También contaba con una capilla y otro edificio destinado a acoger al cabo de resguardo.
Cabe señalar el gran número de eras de evaporación, que hay repartidas por todas las salinas, aunque en la actualidad solo una parte se mantienen en funcionamiento.
Bibliografía:
- El aprovechamiento prehistórico de la sal en la Alta Andalucía. – Autor: Antonio Morgado
- Las Salinas de la Malaha – Autora: Ana Ruiz Jiménez – Director: Dr. Antonio Malpica Cuello
- Arqueología de la Sal en las Lagunas de Villafáfila (Zamora): Investigaciones sobre los cocederos prehistóricos – Autores: F. Javier Abarquero Moras, Elisa Guerra Doce, Germán Delibes de Castro, Ángel L. Palomino Lázaro, Helmut Becker.
- Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar – Pascual Madoz