
El Refugio Elorrieta se encuentra semiexcavado en las rocas del pico Fraile de Capileira, a 3187 metros de altitud. Es el 2º albergue situado a mayor altura de nuestro país.
El inmueble está actualmente en peligro de ser desmantelado. Sin embargo, diversas organizaciones luchan para que esto no suceda, y para que se rehabilite, ya que está muy deteriorado.
Pero, veamos cuál es la historia de este singular edificio.
Historia del Refugio Elorrieta
Para entender que hace un edificio a más de 3000 metros de altitud, hay que remontarse a principios del siglo XX.

En 1904 una nueva estirpe de ingenieros forestales se licenciaron en la Escuela Especial de Ingenieros de Montes de El Escorial. Octavio Elorrieta y Artaza era uno de estos jóvenes que, con tan solo 23 años, ya pensaba que los montes tenían que ser cuidados y protegidos.
Mientras que los coetáneos de Elorrieta consideraban que un monte sin explotar al máximo, no servía para mucho, y por lo tanto, no merecía consideración alguna, Elorrieta, abogaba por proteger y explotar, de manera adecuada y responsable estos espacios abiertos. Estaba a favor de que todos los miembros de una comunidad tuvieran el derecho a disfrutar y utilizar los montes, a través de unas normas establecidas.
“Vengo a ocuparme de la mitad del territorio español que no produce absolutamente nada”, fueron las palabras de Elorrieta que, resumen cuales eran sus objetivos.

Elorrieta defendía la función protectora de los montes. Advirtió sobre los efectos perniciosos que tendría para el territorio la destrucción de los mismos. Se percató de que la pérdida de arbolado generaba una disminución de la humedad del aire, y una alteración de las temperaturas, contribuyendo a la degradación del suelo. Sin embargo, también estaba a favor de la modificación de los usos del monte, tratando de sacarle una cierta rentabilidad, aplicando los principios de la economía forestal. Creó las bases de la política de repoblación forestal en nuestro país. El Estado debía potenciar las repoblaciones protectoras, sin renunciar a las repoblaciones productivas.
En 1916 se creó un proyecto para repoblar y escalonar la vegetación con distintas especies vegetales, y así frenar, de alguna manera, la deforestación.
Durante la Dictadura de Primo de Rivera se creó la Dirección de Montes a cuyo frente estuvo Octavio Elorrieta. En Octubre de 1928 se encargó al Instituto Forestal de Investigación y Experiencias (IFIE) redactar un proyecto de reforestación. Esto conllevaría la creación del Instituto Forestal de Lanjarón y la adquisición por parte de este, de 2500 hectáreas, llegando hasta una cota de 3200 metros de altitud.

El Instituto Forestal de Lanjarón tenía como misión realizar estudios experimentales sobre repoblación arbórea, y la creación y la mejora de pastos en la zona de Sierra Nevada.
La experimentación se consideraba muy necesaria para la Cordillera Penibética, y se llevó a cabo sobre el terreno abrupto del macizo de Sierra Nevada. A lo largo de la cuenca del río Lanjarón se establecieron siete viveros situados a distintas altitudes, con el fin de producir plantas aclimatadas a cada cota de altura (550, 700, 1400, 1800, 2300, 2600, y 2950 metros) En ese espacio se estudió la adaptabilidad y la productividad de 124 taxones, la mayoría coníferas procedentes de las altas montañas de Europa, América y Asia.

Estos trabajos de investigación perseguían resolver el problema de la erosión producida por la gran torrencialidad de las lluvias en la cuenca de los ríos Salado y Lanjarón. También se incluyó la mejora de los pastizales y la creación de praderas artificiales.
Se levantaron importantes infraestructuras y estaciones meteorológicas, entre ellas, el refugio para los trabajadores del Tajo de los Machos, hoy llamado Refugio Elorrieta, por Octavio Elorrieta director del IFIE.
El proyecto del refugio de Elorrieta se realizó en Madrid, sin un conocimiento previo del terreno ni de sus condiciones climáticas. Sus muros están elaborados de mampostería y pizarras del lugar. Eso sí se equipó con calefacción, agua, cocina, comedor, cuartos de baño, e incluso contaba con iluminación proporcionada por un grupo electrógeno.
El refugio está conformado por dos zonas diferenciadas: una exterior abovedada, de una sola planta, en forma de “L”, y de 265 metros cuadrados. La otra parte, se excavó en la roca, tiene 235 metros cuadrados, y está compuesta por un conjunto de galerías, cubiertas por una bóveda de ladrillo trabado con yeso, y recubierta por mortero. Los espacios soterrados están dotados de una sección exterior que sobresale perpendicularmente.
Todo estaba revestido exteriormente con un bruñido muy resistente, que aún hoy se conserva en muchas partes.
El albergue tenía capacidad para acoger a 24 trabajadores, además del personal facultativo y de vigilancia. Los grandes ventanales fueron orientados hacia las Alpujarras.

La Guerra Civil paralizó los planes de reforestación, y el refugio fue ocupado por tropas nacionales. El paso del tiempo, tras la contienda bélica, y el abandono por parte de las autoridades ocasionó que, el inmueble, se consumiera poco a poco. En 1963 la Federación Andaluza de Montaña se hizo cargo del Refugio Elorrieta. Se realizaron varias reformas de rehabilitación, acondicionándolo como albergue de montañeros federados. Se restauraron tres habitaciones equipándolas con literas, sala de estar con chimenea, cocina, lavabo y servicios.
La década de los 90 del siglo pasado marcó el declive total del refugio. La Federación Andaluza de Montaña anunció que no se podía hacer cargo del mantenimiento del inmueble. Desde entonces hasta hoy son muchas las voces que se alzan en pro de la recuperación del Refugio Elorrieta, algo que hasta ahora no ha tenido una respuesta responsable de las autoridades.
Hola.
El elorrieta no es el refugio/albergue de montaña mas alto de la península ibérica, es el segundo mas alto, desde que se construyó en sierra nevada el refugio de la Carihuela a 3220 metros
Gracias por la puntualización, Samuel
MI abuelo, Francisco Rodriguez Soria, fue guarda forestal en Soportujar y luego en Lanjarón. Nos contaba que era una autentica maravilla con unas vistas impresionantes. Conoció personalmente a todos los ingenieros que pasaron por la Casa Forestal en Lanjarón después de la guerra civil y que gustaban de subir en mulas al refugio en los meses de verano.