
El municipio de Quéntar, a unos 18 kilómetros al norte de la capital granadina, pertenece a la comarca de la Vega de Granada.
El pueblo está situado en las faldas de la Sierra de Quéntar y su entorno natural es muy rico y diverso. Cuenta con numerosas rutas de senderismo y espacios naturales protegidos. Además, tiene un importante patrimonio histórico y cultural. Esto último no es de extrañar, pues la ocupación humana en esta parte de Granada se remonta a épocas prehistóricas. No son pocos los vestigios encontrados del calcolítico.
La ocupación ininterrumpida de Quéntar comenzó con la romanización de Granada. El entorno fue propicio para la creación de un buen número de villas que siguieron activas en época medieval.
Aunque ahora Quéntar está alejado de las rutas de mayor tránsito, antaño, y durante siglos, fue paso natural hacia Guadix.
En época romana una vía secundaria conectaba Iliberri con Acci siguiendo el cauce de los ríos Genil y Aguas Blancas hasta llegar a Quéntar. Desde aquí, piensan los historiadores, que seguiría el camino que llega hasta la A-92, hacia Purullena. A lo largo de dicha ruta se encuentran varios yacimientos arqueológicos de gran valor.

La llegada de los árabes supuso un cambio significativo en la vida de los habitantes de Quéntar. Con los años la zona se fortificó. Se levantaron diversos edificios cástrales que garantizaban el tránsito de personas y mercancías por la comarca.
Hasta nuestros días han quedado vestigios de cuatro de ellos: El Castillejo de Quéntar, la Torre de Arroba , la Torre del Ramil y la Torre del Tranco del Pareón.
Castillejo de Quéntar
El Castillejo de Quéntar es una fortificación de origen musulmán que se erigió en lo alto de un promontorio rocoso, en la confluencia del río Aguas Blancas y el río Padules. A sus pies está actualmente el embalse de Quéntar.

Pocos restos quedan de este castillo que debió controlar el paso desde La Peza a Güejar Sierra por el río Aguas Blancas, donde aún quedan restos del pavimento de la calzada medieval.
La cumbre del cerro del Castillejo está actualmente ocupada por trincheras de la Guerra Civil. Para la construcción de las trincheras debieron usar los mampuestos de la antigua fortaleza árabe. También se utilizaron los mampuestos del castillo para levantar el cortijo cercano.
A pesar de ello, aún puede verse algún resto de muro de mampostería al Noreste y cerámica superficial de época medieval.

A simple vista se puede observar que el Castillejo de Quéntar estaba conformado por dos recintos. Del primer recinto, el exterior, solo han llegado hasta nuestros días algunos vestigios de la muralla realizada de mampostería. La muralla tendría torres de vigilancia. Esta parte de la estructura defensiva se adaptaría a la orografía del terreno.
El recinto interior ha desaparecido por completo. Probablemente contaría con aljibe y espacios habitacionales.
Desde 1568 Quéntar y su fortaleza se convirtieron en punto logístico durante la segunda rebelión de los moriscos .
Según cuenta Hernando del Pulgar, en Quéntar
“se habían hecho las escalas para escalar la fortaleza de la Alhambra”.
Las escalas “eran de maromas de esparto con unos palos atravesados, tan anchos los escalones que podían subir tres hombres a la par por cada uno de ellos.”
En 1570 Juan de Austria entró sin miramientos en la alquería de Quéntar destruyendo todo a su paso. Más de 300 moriscos fueron expulsados de la localidad.
No se conservan documentos que hablen del devenir histórico del Castillejo de Quéntar. Los restos que quedan de esta fortaleza son muy escasos. Haría falta un exhaustivo estudio para comprobar si se conserva algo más entre los parapetos de las trincheras.

Inciso histórico.
Segunda Rebelión de los Moriscos:
A finales de 1568, los moriscos conversos se alzaron contra el poder de los castellanos, y el perpetuo hostigamiento que padecían para que abandonasen sus costumbres.
La sublevación tendría como foco inicial la Alpujarra, poblada mayoritariamente por neoconversos. Éstos coronarían a Hernando de Córdoba y Válor, como rey, quién pasó a nombrarse Aben Humeya por declararse descendiente de los Omeyas.
La revuelta se extendió, de manera desigual, por buena parte de las provincias de Granada, Málaga y Almería.
Felipe II envió, en 1569, a su hermano Juan de Austria al frente de las tropas. Éste debía sofocar las revueltas de manera negociada si fuese posible. Pero los castellanos se toparon con los miembros más radicales de la insurrección, que asesinaron a Aben Humeya, partidario de una rendición negociada, y nombraron rey a su primo Aben Aboo.
La guerra se recrudeció a partir de ese instante, dando lugar a sangrientas batallas. La sublevación llegó a su fin con el asesinato de Aben Aboo en 1571.