
Frente al Hospital Real, se encuentra la antigua factoría militar de Granada. Este edificio levantado a finales del siglo XIX alberga hoy las oficinas del CEMED (Centro Mediterráneo).
Las factorías militares eran edificios fabriles donde se elaboraban los suministros que necesitaba tanto el ejército español como la Guardia Civil. Las había de diferentes índoles. Las más conocidas, en Granada, quizás sean las del Fargue, dedicadas a la fabricación de pólvora. Sin embargo, esta ciudad contó con otra factoría, de la que hoy daremos unos esbozos.
La factoría militar que podemos ver a escasos metros de la cruz que homenajea a Mariana Pineda, estaba dedicada al procesado del cereal. Allí se elaboraban harinas y grandes cantidades de pan.

A mediados del siglo XIX los estamentos militares hicieron reiteradas peticiones, a las autoridades locales, para que se pudiera levantar una factoría militar en Granada. El proyecto se retrasó en varias ocasiones y se barajaron diferentes enclaves. En 1886 el ayuntamiento de Granada cedió algo más de 4500 metros cuadrados del Campo del Triunfo, al Ministerio de Defensa, por aquel entonces llamado Ramo de Guerra, para que se erigiera la factoría militar.
En el magazine “El Correo Militar” del 14 de Mayo de 1887, se puede leer:
LA FACTORÍA MILITAR DE GRANADA.
Ahora parece que va de veras la construcción de la factoría militar de Granada, según dicen los periódicos de aquella ciudad. Hace un par de meses llegó el comisario de guerra Sr. Ronderos con 24.000 duros para dar comienzo a los trabajos, (…)

Además, el rotativo indicó que, una de las dificultades que encontraron a la hora de materializar la factoría de subsistencia de Granada, fue la falta de canalizaciones de agua potable por la zona. El ayuntamiento tuvo que acelerar la creación de estas conducciones.
El agua era un elemento fundamental para este tipo de instalaciones, pues alimentaba la máquina de vapor de 20 caballos de fuerza que tendría que poner en movimiento: dos amasadores mecánicos de cilindros; las máquinas encargadas de cargar, descargar y cernir el grano; envasar harinas, y surtir otro motor dinamo-eléctrico que producía la electricidad suficiente para iluminar los talleres.
La factoría militar de Granada estaba formada, en su origen, por cinco edificaciones y un jardín, proyectado por D. Miguel Gómez Tortosa, Teniente del Cuerpo de Ingenieros Militares, el mismo que más tarde sería nombrado conservador mayor de la Alhambra. Gómez Tortosa dirigió las obras de construcción de la factoría.
De la extensión total que cedió el ayuntamiento de Granada, 800 metros cuadrados fueron destinados al edificio que albergaría las oficinas, el economato administrativo, las oficinas de la administración, los pabellones de los jefes, la sala de juntas, etc. Este inmueble de dos plantas de alzada, hace esquina con la calle Hospicio y tiene su acceso principal por la calle Capitán Moreno.

Detrás de las oficinas y centrando el conjunto se localizan dos edificios que fueron destinados: uno como almacén de paja y el otro a almacenar trigo y cebada.

La zona posterior de la factoría militar de Granada, que da a la iglesia de San Ildefonso, estaba compuesta por dos inmuebles. El más grande acogía toda la maquinaria necesaria para el procesado del cereal, una sala para amasar pan, un horno y un almacén de pan. También contaba con almacenes de aceite y carbón mineral. En la planta superior se situaban los dormitorios y el comedor de los obreros.
Otras dependencias como cocinas, aljibe, lavadero y almacén de ropas sucia, se situaban en otro inmueble, de forma triangular, que hace esquina entre la calle Hospicio y la Avenida San Ildefonso.
El 13 de febrero de 1890 se autorizó la compra de un puente báscula sistema Chameroy, que costó 1850 pesetas . Este tipo de báscula servía para pesar grandes pesos.
La construcción de la factoría militar costaría poco más de 400.000 pesetas, toda una pequeña fortuna para la época. A finales del siglo XIX el salario medio de una persona era de 2,5 pesetas al día.
Toda la maquinaria necesaria para transformar el grano en harina, y para el amasado del pan eran de marca Pimentel, y fueron instaladas por un especialista de la casa.
La factoría militar debería de originar una cierta riqueza a la ciudad, pues era constante la necesidad de cereal, carbón mineral para alimentar la maquinaria, leña, cebada, paja, etc. Para abastecerse de estos productos se organizaban concursos públicos a los que solían concurrir empresarios de Granada. Sin embargo, la nula rentabilidad y la merma de las arcas públicas ocasionó el cierre de la factoría militar de Granada en la segunda década de los años 20 del pasado siglo.
