
La desaparición de la minería en Granada dejó huellas no solo en los lugares de trabajo, sino también en los poblados que albergaban a aquellos que dedicaron sus vidas a la extracción de minerales. En este contexto encontramos, en la comarca de Baza, la aldea abandonada de El Tesorero.
Esta aldea, enclavada en la parte más oriental del Parque Natural de Baza, ha sido testigo de la evolución de la minería, del auge y el declive de una comunidad que alguna vez prosperó entre montañas y ríos.
A pesar de encontrarse, El Tesorero, en un lamentable estado de abandono, este lugar encierra una historia arquitectónica comprometida y singular.
El patrimonio cultural de El Tesorero se entrelaza con las actividades mineras desarrolladas a lo largo de los siglos.
Orígenes antiguos del Tesorero.

Las primeras huellas arqueológicas en relación a la minería en la comarca de Baza datan del Neolítico Medio. No obstante, es a partir de la Edad del Cobre cuando la zona experimenta un cambio significativo, vinculado a la explotación de mineral de cobre, especialmente en las minas cercanas al Tesorero.
El auge de la minería en la Sierra de Baza.
La minería en la zona de El Tesorero fue durante siglos, por su lejanía con las vías de comunicación, escasas y residuales. Pero el siglo XIX fue un punto de inflexión importante y el comienzo de una nueva era de la minería en Andalucía. La industrialización y la invención del ferrocarril llevó aparejado no solo la comunicaciones entre grandes ciudades, sino también el transportar minerales como el carbón, hierro o cobre a través de cientos de kilómetros de vías.

El auge de grandes mineras en la Sierra de Baza originó la creación de aldeas como el Tesorero a principios del siglo XX.
La aldea de El Tesorero.
El Tesorero está ubicado estratégicamente en la cuenca alta del arroyo Uclías a 1600 metros de altitud. Fue en su momento el poblado minero más importante de la Sierra de Baza.
Esta aldea surgió para albergar a las personas que se desplazaban hasta la zona para trabajar en las minas. La mayoría provenían de la vecina Almería. La población de El Tesorero alcanzó su punto álgido entre 1910 y 1920. Llegó a contar con escuela, panadería, cantina y una economía propia.

Su arquitectura singular resalta por la utilización de materiales autóctonos, como los esquistos (similar a la pizarra) para las cubiertas de las casas, y la piedra para los muros. La disposición del poblado en terrazas refleja la adaptación al entorno. La mayoría de las viviendas contaban con una pequeña huerta, lo que denota la autosuficiencia agraria del enclave.
El poblado se integraban y mimetizaba perfectamente en el entorno natural siendo muy difícil distinguir que eran construcciones y que era la propia naturaleza.
El distrito minero del Tesorero se erigió como uno de los más relevantes en el Complejo Nevado Filábride. Minas como Don Martín, París, Casualidad, Cortijo del Vinagre y la emblemática Hernán Cortés, extrajeron millones de toneladas de cobre en el siglo XIX y de hierro en las primeras décadas del siglo XX. La mineralización en la zona comprende diversos minerales, desde siderita hasta bismuto nativo.
Minas del Tesorero.

Desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX se abrieron una buena cantidad de minas en la proximidad de la aldea del Tesorero. Estas se distribuían en veinte cuadrículas mineras a ambos lados del cauce del río.
Cada mina era subdividida en unidades llamadas «pertenencias», que representaban la mínima unidad en la que se podía dividir una concesión. La Ley de 1849 la definió como «un sólido con base cuadrada de 100 metros de lado, medido horizontalmente en la dirección indicada por el solicitante, y con profundidad indefinida».
Por ejemplo en 1894 Víctor Sánchez Gómez abrió la mina “La Favorita” que tenía una extensión de 20 pertenencias, o lo que es lo mismo 20 hectáreas. El dividir las minas en pertenencias servía para poder arrendarlas más fácilmente.

D. Víctor Sánchez Gómez ha solicitado asimismo la propiedad de 20 pertenencias de una mina de hierro, denominada La Favorita, situada en el Tesorero y Arroyo de Uclías, del término de Baza.
El mínimo para arrendar una parte de una mina era de 4 pertenencias (4 hectáreas).
Las denominaciones de las minas cercanas al Tesorero eran variadas e incluían nombres como: María Florencia, Rosario, Fuensanta, Pascualito, Lysistrata, Esmeralda, José Luis, Manolito, Gregorio, Casualidad, Combinación, Por si Acaso, Paris, San Antonio, Emilia, La Reserva, El Carmelo, Adelaida, y Hernán Cortés. Este extenso conjunto de yacimientos mineros refleja la riqueza mineral de la zona durante siglos.

Ahora bien, la actividad minera predominante en El Tesorero se concentró en la mina Hernán Cortés, especialmente enfocada en un destacado filón vertical que se adentraba a profundidades de hasta 150 metros. Estaba compuesto principalmente por hematites parda y roja. En este yacimiento, el óxido de hierro se transformaba en siderosa, generando una explotación rica y diversa. Aunque el principal recurso extraído era el hierro, también se obtenían cantidades menores de cobre y bismuto.
En 1906 comenzó la explotación industrial y de manera más intensiva en el Tesorero. En ese año, José Arroyo Rodríguez, de Cartagena, Gregorio Conesa Vera, de La Unión y José Luis Moreno Hernández, establecieron la sociedad «Minas del Tesorero», la cual operó la mina durante algunos años.
Así se pudo leer en la prensa de la época.
Sociedad «Minas del Tesorero»

Fue constituida esta Sociedad en Madrid, por escritura pública, en 19 de Diciembre de 1906, con un capital de 800.000 pesetas , de las que 100.000 están aún en poder de los accionistas.
Invirtiéronse 500.000 pesetas en la adquisición de arrendamiento á partido de 189 pertenencias, é inmediatamente dieron comienzo los trabajos, y como después la Sociedad ha registrado á su favor otras 404 pertenencias, dispone actualmente de 503, que forman, según dice la Memoria, un compacto coto en la Sierra de Baza, virgen de explotaciones mineras
De todas las minas de El Tesorero la de Hernán Cortés contaba con el filón de hierro más valioso. Sin embargo, debido a su ubicación remota en la intrincada Sierra de Baza, y la falta de vías de acceso adecuadas hacían casi inviable la explotación. Por ello se hizo imprescindible encontrar otro sistema para transportar el mineral. En el año 1908 se pidió permiso para crear un cable aéreo. Este cable transportaría el mineral hasta la línea ferroviaria de Lorca a Baza y Águilas, operada por la compañía británica The Great Southern of Spain Railway.
La resolución se publicó en la prensa en 1909.

Por Real orden de.14 del actual ha sido aprobado por la Dirección general de Obras públicas el proyecto presentado por D. José Luis Moreno y Hernández de Santa Cruz, director general de la sociedad anónima Minas del Tesorero, en Baza, para la construcción de un cable aéreo destinado al transporte de minerales desde el coto minero en el paraje del Tesorero, término municipal de dicha ciudad, hasta el kilometro 108 de la línea de Lorca a Baza.
El plazo de construcción de las obras será de un año, à partir desde el día en que se le comunique à dicha sociedad la autorización.
La vigilancia de dichas obras se ejercerá por el personal de Obras públicas de las provincias de Almería y Granada.
La mina Hernán Cortés alcanzó un notable desarrollo, con seis niveles de galerías. En cada planta, se instaló una vía de medio metro por la que circulaban volquetes de 300 kilogramos. Estos volquetes se elevaban hasta la tolva principal, desde donde partía un cable que se extendía a lo largo de 16 kilómetros y superaba un desnivel de 535 metros. Este cable transportaba el mineral hasta el kilómetro 108 de la línea ferroviaria Lorca-Baza, situado entre las estaciones de El Hijate y Serón. Desde este punto, el mineral se trasladaba por ferrocarril hasta la Playa de El Hornillo en Águilas, donde se cargaba en barcos

De la mina se esperaban grandes resultados, pero la realidad no fue así. Los ingresos generados por la explotación no lograron compensar la inversión realizada. En un intento por cambiar la perspectiva, en 1912, la gestión de la explotación minera fue cedida en arrendamiento a la Sociedad Minera Hispano-Holandesa. Esta acción, en realidad, representó una reorganización para tranquilizar a los inversores, ya que la Sociedad Minera Hispano-Holandesa estaba bajo la dirección de D. José Arroyo Rodríguez, socio fundador de la Sociedad Anónima Minas del Tesorero y propietario de gran parte de los registros mineros.
Hacia 1923, la Hispano-Holandesa tomó la decisión de clausurar y abandonar la explotación minera.
El Declive y el abandono de El Tesorero:

A medida que avanzaba el siglo XX, la actividad minera disminuyó, y la aldea del Tesorero experimentó un declive demográfico. La escuela cerró en la década de 1960, marcando el fin de una era. Hoy, las ruinas de la aldea y las minas cuentan la historia silenciosa de un pasado que se desvaneció con el tiempo.
A pesar de su abandono, El Tesorero ofrece un potencial único para el ecoturismo. Las ruinas de las minas y la arquitectura singular de la aldea podrían convertirse en un destino fascinante para aquellos que buscan explorar la historia industrial y natural de la región. Sin embargo, la falta de atención y conservación pone en peligro este legado, un recordatorio de una comunidad que una vez prosperó entre las colinas de Granada. Una pena, pero también una oportunidad para preservar un rincón olvidado de la historia española.
El poblado de El Tesorero se encuentra en un estado de abandono y olvido preocupante. La despoblación ha dejado sus construcciones en ruinas, pero el reconocimiento de su importancia cultural ha llevado a la redacción del Documento de Diagnóstico e Inventario de Bienes del Poblado del Tesorero. Este documento destaca la urgencia de emprender un programa de recuperación respetuoso con la estructura original, utilizando los mismos materiales y técnicas constructivas.
El Plan General de Ordenación Urbana de Baza estableció las bases para proteger este patrimonio, y la Consejería de Medio Ambiente junto con la Dirección del Parque Natural de la Sierra de Baza respaldan la necesidad de intervención y puesta en valor. El Documento de Diagnóstico e Inventario es un paso crucial, abriendo puertas a la esperanza de recuperar este enclave único.
El compromiso de respetar el estado primigenio, emplear los mismos materiales y técnicas originales, y valorar la singularidad de El Tesorero se erige como un faro de esperanza para la preservación de este antiguo poblado serrano. Su inclusión en planes de ordenación y gestión refuerza la importancia de recuperar y poner en valor este tesoro arquitectónico que, a pesar del abandono, sigue contando una historia valiosa en las alturas de la Sierra de Baza.
Como se llamaba la Iglesia de El Tesorero? Donde consultar sus archivos?
Mi tia nació allí el 1905.