Uno de los elementos más singulares que encontramos al entrar al compás del Monasterio de San Jerónimo, por la puerta del Gran Capitán, es un pilar de forma octogonal que está situado cerca de la fachada de la iglesia. Su ubicación estratégica permitía el acceso al agua antes de ingresar al recinto sagrado.
Aunque con nuestra moderna visión sobre la estética nos puede parecer este pilar algo extraño, tenemos que recordar que los pilares, pilones y fuentes que encontramos en la ciudad de Granada cumplen una función expresa, que es la del avituallamiento de personas y de los animales, que acompañaban al hombre en sus trabajos y desplazamientos diarios por la urbe.
Características del pilar octogonal y su mascarón
Este pilar de ocho lados tiene un mascarón en uno de ellos. El rostro del mascarón es el de un hombre con bigote y ojos almendrados, una fisonomía que nos recuerda un poco tanto al pilar que hay adosado a la casa del guarda, en el compás de San Jerónimo , como al pilar que está adosado a uno de los muros del patio del Conservatorio de Música Victoria Eugenia.
En este particular pilar octogonal se aprecian las grapas metálicas que unen los distintos bloques de piedra. Este detalle constructivo refuerza la teoría de que este pilar provenga de materiales de acarreo o reutilizados, al igual que ocurre con el pilar que encontramos justo enfrente, y que está adosado a una de las paredes del compás.
El sistema hidráulico en el entorno del Monasterio
La presencia de agua era vital para la vida monástica y el mantenimiento de las caballerizas. El compás del Monasterio de San Jerónimo dispone de varios pilares; además de los referidos anteriormente, cuenta con dos pilones gemelos próximos a la entrada de este recinto por la Calle Rector López Argüeta, que servían como abrevaderos de mayor capacidad.
Este pilar octogonal destaca por su exención, es decir, por no estar adosado a ningún muro, lo que permitía que varios animales pudieran beber simultáneamente rodeando la estructura. La robustez de su traza y la sencillez de su decoración lo convierten en un ejemplo magnífico de la arquitectura civil funcional que poblaba las plazas y recintos de la Granada renacentista y barroca.
Patrimonio vivo en el centro de Granada
Visitar el Monasterio de San Jerónimo no solo implica admirar su espectacular retablo o sus claustros ; detenerse en el compás permite observar estos pequeños detalles que conectan la vida cotidiana de siglos pasados con el presente. La conservación de este pilar octogonal es fundamental para entender cómo se gestionaban los recursos hídricos en los complejos monacales de la época, sirviendo tanto a la comunidad religiosa como a los visitantes y trabajadores que cruzaban sus puertas.
