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Lavas almohadilladas de Alamedilla: guía completa para visitarlas

    Lavas almohadilladas de Alamedilla: guía completa para visitarlas

    ¿Sabías que en un talud de carretera de la provincia de Granada puedes contemplar, al alcance de tu mano, el fondo de un océano que desapareció hace 84 millones de años? Las lavas almohadilladas de Alamedilla son uno de los yacimientos geológicos más extraordinarios de Andalucía, y todavía hoy siguen siendo un secreto bien guardado para la mayoría de los viajeros. Si te apasiona la naturaleza, la geología o simplemente quieres descubrir lugares únicos lejos de los circuitos turísticos habituales, este enclave en los Montes Orientales de Granada tiene algo que mostrarte que no olvidarás fácilmente.

    ¿Qué son las lavas almohadilladas?

    Las lavas almohadilladas, conocidas en el mundo científico como pillow lavas, son estructuras volcánicas que solo se forman bajo el agua. Se trata de un tipo de lava que ocurre en forma de cojines o sacos cuando la lava es extruida al fondo de un océano, un lago profundo o una cavidad llena de agua dentro de un glaciar. El resultado visual es tan llamativo como su origen: una acumulación de formas redondeadas, bulbosas y apiladas unas sobre otras que recuerdan, efectivamente, a un montón de almohadillas. Pero más allá de la estética, lo que estas rocas representan es algo mucho más profundo: son la prueba sólida y tangible de que ese suelo estuvo sumergido bajo las aguas de un antiguo mar.

    Las lavas con estructura almohadillada son un elemento característico de la estratigrafía volcánica a lo largo del tiempo geológico, y son abundantes en los fondos oceánicos actuales, especialmente en los productos generados en las dorsales mediooceánicas, pero también en los formados en relación con montes submarinos e islas volcánicas. 

    La composición que las hace únicas

    Las lavas almohadilladas están compuestas comúnmente de basalto , aunque se conocen estructuras similares de otros materiales como komatita, picrita, andesita e incluso dacita. La composición de la lava afecta al tamaño de las almohadas, ya que modifica su viscosidad. En el caso de Alamedilla, el material dominante es basalto, una roca ígnea de origen volcánico muy común en los fondos oceánicos, lo que refuerza la interpretación de un vulcanismo submarino activo en el pasado de esta zona de Andalucía.

    Cómo se forman: el proceso paso a paso

    Lavas almohadilladas de Alamedilla: guía completa para visitarlas

    Entender cómo se forman las lavas almohadilladas es parte esencial de la experiencia de visitarlas. Una vez que comprendes el proceso, contemplarlas adquiere una dimensión completamente diferente.

    Cuando el magma emerge de una grieta en el fondo del océano, la diferencia de temperatura entre la lava fundida y el agua marina provoca un enfriamiento casi instantáneo en la capa exterior. La superficie de la lengua emergente se enfría muy rápido, formando una piel de roca consolidada bajo la que se mantiene la lava líquida, que tiende a fluir formando una especie de burbuja redondeada o alargada en el sentido del flujo. Esa «piel» exterior no tarda en ceder: la presión del interior acaba rompiéndola y generando una nueva protuberancia, que a su vez se enfría, se rompe y da lugar a otra. Las almohadillas siguen formándose, una a continuación de otra, en el frente de la colada, mientras se mantengan los aportes de lava fundida que se sumerge en el agua. El resultado final es ese característico apilamiento de sacos redondeados que puedes ver hoy en Alamedilla.

    Lavas almohadilladas de Alamedilla: guía completa para visitarlas

    Las estructuras internas que cuentan la historia

    Las lavas almohadilladas presentan varias características físicas distintivas: formas redondeadas o tubulares que se asemejan a almohadas apiladas, cortezas vidriosas en la capa exterior debido al rápido enfriamiento, superficies fracturadas provocadas por la continua extrusión de lava, y signos de alteración hidrotermal con el tiempo, que producen cambios de color y de mineralogía. Esa corteza vítrea exterior es especialmente visible en el afloramiento de Alamedilla. Si observas las rocas de cerca, notarás esa textura oscura y brillante que contrasta con el interior más cristalino. Es el registro físico del momento exacto en que la lava dejó de ser magma y se convirtió en roca, hace millones de años.

    Lavas almohadilladas de Alamedilla: guía completa para visitarlas

    El yacimiento de Alamedilla: 84 millones de años al descubierto

    El afloramiento de Alamedilla está formado por rocas volcánicas básicas con estructuras de lavas almohadilladas rodeadas por materiales margosos y margocalizos marinos pelágicos del Cretácico . Son un típico producto de emisión submarina de lavas. Traducido al lenguaje del viajero: lo que ves hoy en ese talud de carretera fue, en el Cretácico Superior, el fondo de un mar profundo. Las rocas que rodean a las almohadillas son sedimentos marinos que se depositaron al mismo tiempo que se producían las erupciones volcánicas, creando una mezcla de materiales ígneos y sedimentarios que hoy los geólogos estudian con fascinación.

    El contexto geológico: cuando Pangea se rompió

    Para entender por qué existen lavas volcánicas submarinas en el interior de Andalucía, hay que retroceder mucho más lejos en el tiempo. Las lavas almohadilladas de Alamedilla son un vestigio del vulcanismo asociado a la fracturación de Pangea y la formación de algunos fondos marinos. Cuando el supercontinente original comenzó a separarse hace más de 200 millones de años, el mar penetró en el interior de lo que hoy es la península ibérica, creando corredores oceánicos someros que con el tiempo se convirtieron en mares abiertos. En ese fondo marino, las grietas entre placas tectónicas dieron lugar a erupciones volcánicas continuas durante decenas de millones de años.

    Lavas almohadilladas de Alamedilla: guía completa para visitarlas

    La presencia de lavas almohadilladas de Alamedilla evidencia una actividad volcánica submarina durante el Cretácico, cuando esta zona registró una sedimentación marina que nos ha dejado varias rocas en el territorio. 

    Una actividad volcánica que duró más de 100 millones de años

    Uno de los datos más impresionantes del yacimiento de Alamedilla es la escala temporal de la actividad volcánica que registra. Los científicos han identificado lavas desde el Jurásico Inferior, hace unos 185 millones de años, hasta el Cretácico Superior, hace aproximadamente 85 millones de años. La etapa de mayor actividad correspondió al Jurásico Medio, entre 175 y 161 millones de años atrás. Esta información ha sido posible gracias a la datación realizada a partir de isótopos radiactivos y del estudio de los nanofósiles presentes en las rocas sedimentarias. Cien millones de años de erupciones volcánicas submarinas. Para poner esa cifra en perspectiva: es el doble del tiempo que nos separa de la extinción de los dinosaurios.

    Un espesor sin igual en toda la Cordillera Bética

    La magnitud del vulcanismo en Alamedilla no solo se mide en tiempo, sino también en volumen. En algunos sectores, como en el Barranco del Alcaide , se observan más de diez coladas superpuestas, con espesores acumulados de hasta 700 metros, uno de los mayores de toda la Cordillera Bética. Setecientos metros de lavas apiladas, cada una de ellas formada en el fondo del mar. Es una cifra que resulta difícil de imaginar y que convierte a Alamedilla en un punto de referencia científica en el ámbito de la geología volcánica submarina de la península ibérica.

    Qué verás exactamente en el afloramiento

    Conviene saber de antemano qué esperar para no perderse nada. El afloramiento es visible directamente desde la carretera GR-5100 que une Alamedilla con Guadahortuna, en el paraje conocido como El Peñón. El punto se encuentra en el Km 24 de la carretera GR-5100, próximo al Cortijo de Azablanca. Lo que encontrarás es un talud rocoso en el que las almohadillas volcánicas aparecen expuestas en sección, mostrando sus formas redondeadas y su estructura interna. El tamaño de cada «almohada» varía entre unos pocos decímetros y varios metros, lo que pone de manifiesto la variabilidad del proceso volcánico original.

    La combinación de colores, texturas y formas es visualmente muy llamativa, incluso para quienes no tienen conocimientos geológicos previos. Las rocas oscuras y vidriosas de las pillow lavas contrastan con los sedimentos más claros del material margoso que las rodea, creando un mosaico geológico que cuenta su historia por sí solo.

    Lo que distingue a Alamedilla de otros afloramientos similares

    España cuenta con otros yacimientos de lavas almohadilladas, como el conocido afloramiento de Meñakoz en el País Vasco. Las lavas almohadilladas son uno de los productos más característicos de la actividad volcánica efusiva submarina, y su morfología estuvo fuertemente influenciada por el caudal de lava emitido. Lo que hace especial a Alamedilla es su excepcional estado de conservación, su antigüedad, su imponente espesor acumulado y el hecho de estar integrado en un Geoparque reconocido por la UNESCO , lo que garantiza su protección científica y su accesibilidad para el público general. Es, además, un punto de acceso fácil y gratuito que no requiere equipamiento especial ni grandes esfuerzos físicos.

    Cómo llegar y cuándo visitar

    El yacimiento tiene una superficie de 250 hectáreas. Desde Granada capital, el acceso en coche dura aproximadamente una hora por la A-92 en dirección a Guadix y luego por la GR-5100 hacia Alamedilla.

    La mejor época para visitar es la primavera o el otoño, con temperaturas agradables y luz favorable para fotografiar las rocas. El verano puede ser muy caluroso en esta zona del interior granadino, con temperaturas que superan fácilmente los 35 °C. El invierno, en cambio, ofrece una luz rasante que realza los relieves de las almohadillas y hace aún más dramático el paisaje geológico.

    Para aprovechar al máximo la visita, se recomienda llevar calzado cómodo, agua, protector solar y, si es posible, la guía geológica del Geoparque de Granada, disponible de forma gratuita en los centros de visitantes de la comarca.

    Otros geositios cercanos que no te puedes perder

    Si visitas las lavas almohadilladas, es imprescindible ampliar el radio de exploración. La comarca ofrece una lectura única donde la ingeniería humana y la historia arquitectónica se asientan sobre el mismo sustrato geológico de hace millones de años:

    • Puente del Hacho: Se trata de una proeza de la ingeniería del hierro del siglo XIX. Es un testimonio excepcional de la era industrial. Esta estructura, declarada Bien de Interés Cultural, cruza el paisaje bético con una elegancia técnica que desafía el paso del tiempo.
    • Iglesia iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación: Situada en el corazón de Alamedilla, esta construcción del siglo XVI es el epicentro del patrimonio cultural del pueblo. Su sobria arquitectura sirve de nexo visual entre el asentamiento humano y los materiales marinos sobre los que se cimenta el casco urbano.
    • Mirador de Alamedilla: Un punto estratégico de observación geográfica. Desde aquí se obtienen vistas panorámicas imponentes sobre el núcleo urbano y los paisajes de los Montes Orientales. Es el lugar ideal para comprender la geomorfología de la zona y cómo la erosión ha ido tallando los valles hasta dejar al descubierto los secretos volcánicos del subsuelo.
    • Museo Local de Alamedilla: Un espacio dividido en dos secciones críticas para el viajero científico. La sección etnológica narra la vida rural, mientras que la prehistórica custodia el gran tesoro local: un amonite de 40 kilos. Este fósil es la prueba definitiva de la biodiversidad que habitaba las aguas profundas del Tethys mientras las lavas almohadilladas se enfriaban en el fondo marino.

    Consejos prácticos para la visita

    • Mejor época para visitar: Primavera y otoño, con temperaturas agradables. Los veranos en la zona son calurosos, con temperaturas que superan los 35 °C.
    • Duración estimada: Entre 20 y 30 minutos para la observación del yacimiento.
    • Qué llevar: Calzado cómodo, agua, protector solar y una cámara de fotos.
    • Señalización: El punto está incluido en la red de geositios del Geoparque, por lo que existe señalética informativa en el lugar.
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