
Cerca de la localidad alpujarreña de Busquístar se encuentra uno de los lugares históricos menos transitados de la Alpujarra , el Enclave de la Mezquita, situado en el cerro homónimo.
Aunque el asentamiento humano en la Alpujarra data de épocas prehistóricas, no es hasta la llegada de los visigodos cuando se comenzaron a formar las primeras aldeas. Muchos de estos poblados se establecieron próximos a las áreas de aprovisionamiento de materias primas, como podían ser los minerales.
Cerca de Busquístar se encuentra el Cerro del Conjuro, un enclave primordial para la extracción de mineral. Las minas del Conjuro estuvieron activas por lo menos desde la llegada de los árabes a la Alpujarra, en torno al siglo IX, hasta el siglo XIX. Aquí se han encontrado lucernas -candil de uso minero, de época Andalusí , datadas entre los siglos IX y X.
Frente a las minas del Conjuro se encuentra el Cerro de la Mezquita, un enclave de valor histórico digno de visitar.
Cerro de la Mezquita

El paraje de la Mezquita de Busquístar se sitúa en la vertiente Sureste de Sierra Nevada, a casi 1200 metros de altitud sobre el nivel del mar, en la confluencia de los ríos Trevélez y su afluente El Chorrerón de Pórtugos.
Desde el cerro se tiene una estupenda panorámica de los pueblos de Pórtugos, Capileirilla, Pitres, Atalbéitar, Mecina, Mecinilla, Fondales y Ferreirola. El paraje está rodeado de áreas de cultivo y zonas boscosas.
En la cima del cerro hay dos cortijos conocidos como «La Mezquita”, que, aunque deshabitados se encuentran en buen estado. El nombre de “Mezquita”, le viene dado de muy antiguo. Se creía que uno de los cortijos fue una mezquita construida durante la dominación árabe.
Pascual Madoz, a mediados del siglo XIX, en su Diccionario geográfico estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar,cuando habla de Busquístar escribe:
A 700 pasos al Oeste se levanta el mencionado cerro de La Mezquita, desde donde se descubren los pueblos de Pitres, Mecina-fondales, Pórtugos y Ferreirola con sus preciosas vegas, todo del partido judicial de Albuñol, que en tiempo de los árabes componían con Busquístar, la taha de Pitres: En este cerro existen los muros de una antigua mezquita musulmana, de 30 varas de longitud y 5 1/2 de latitud.
En el estudio realizado por Jean Christian Spahni en los años 60 del pasado siglo, se abogaba porque estos muros no pertenecieran a una mezquita árabe:
sino a una fortificación militar, compuesta de una docena de habitaciones talladas en la roca, así como escalones, un pozo, piedras labradas de uso enigmático. Al Oeste de la explanada así formada, se ve un trozo de muralla, sin duda ninguna árabe. Un sistema de canales lleva el agua hasta un cortijo que allí se ha levantado y sirve también para el riego de los cultivos adyacentes».

Las construcciones que podemos ver en La Mezquita de Busquístar son modernas, y para levantarlas reaprovecharon estructuras murarias, pertenecientes a un antiguo poblado.
La característica más llamativa de la Mezquita de Busquístar es que se utilizaron la propia roca, tanto para configurar el suelo como los muros de fondo. Algunas de las habitaciones de los cortijos de la Mezquita se encuentran de manera escalonada y están excavadas en la roca.
Tallados en el suelo pétreo también se aprecian escaleras, un pozo casi cilíndrico que pudo servir de silo, y una fosa infantil de tipo bañera cerca de la entrada del cortijo.
En las paredes interiores del cortijo, las excavadas en la roca, son visibles unas pequeñas perforaciones de 5 centímetros de profundidad y una superficie de 10 X 10 centímetros. Estos hoyos servían para empotrar las vigas de madera de encina, que soportaban la techumbre. Sobre las vigas se colocaba un entramado de ramas, y sobre ellas lajas de pizarra, que eran cubiertas posteriormente con varias capas de tierra y barro.

En las prospecciones arqueológicas realizadas por el equipo de Manuel Riu Riu, en la ladera oriental del Cerro de la Mezquita, cerca de la «Cueva de la Dueña”, se hallaron fragmentos cerámicos de arco cronológico que va desde el siglo XI hasta el XIV.
A principios del siglo XX un grupo formado por diez personas, a cuyo frente estaba Francisco Fernández Pelón, expoliaron el Cerro de la Mezquita dando al traste con las futuras investigaciones.
El poblado conocido como La Mezquita de Busquístar estuvo habitado desde el siglo VIII o IX, hasta finales de la época Nazarí. Y aunque se ha apuntado a que sus moradores eran mozárabes, es decir, cristianos de origen visigodo que vivían en la zona, a día de hoy, no se ha podido verificar debido a los escasos fragmentos encontrados. Sin embargo, entre las primeras anotaciones del libro de inventario de la iglesia de Busquístar se escribió que una talla sedente de Santa Ana, con la Virgen niña y el Niño Jesús sentados en sus rodillas, fue destruida en el siglo XVII. La imagen procedería, sin duda, de una iglesia anterior que pudo estar situada en el Cerro de La Mezquita.
Bibliografía principal:
- POBLADOS MOZÁRABES DE AL-ANDALUS. HIPÓTESIS PARA SU ESTUDIO: EL EJEMPLO DE BUSQUÍSTAR – Autor: MANUEL RIU
- Pleito entre el alfaquí Bernardino de Segura y el Gran Capitán por los habices de Busquistar – Autor:Manuel ESPINAR MORENO