CALLE TABLAS Su denominación está relaciona con los antiguos carniceros

CALLE TABLAS

CALLE TABLAS

Una de las cosas que más me satisfacen hacer los días que Granada se queda casi desierta de viandantes, es pasear por sus calles e intentar visualizar como sería la vida en la ciudad hace siglos.

Hoy nos hemos acercado al centro comercial de Granada, y nos hemos parado en la Calle de las Tablas, cuyo nombre tiene una  historia un tanto curiosa y que vamos a resumir.

En las capitulaciones firmadas en Santa Fe, se sentaron las bases de las normas que regirían a los musulmanes y a los cristianos. Una de estas normas se referían a los comercios, en nuestro caso, nos vamos a centrar en las carnicerías. Por un lado los granadinos musulmanes tendrían sus propias carnicerías. Mientras que a los cristianos se les prohibía bajo pena de excomunión, comprar aves degolladas en las carnicerías mudéjares, y que las carnicerías  cristianas estuvieran apartadas de las de los moros.

Los nuevos cristianos asentaron en el siglo XVI, la zona de abastecimiento de la población, fuera del centro de la ciudad, entre Puerta Real y el Convento de Trinitarios, actual Plaza de la Trinidad.

A las ya existentes alhóndigas se unieron en las inmediaciones de las calles Mesones y Alhóndiga, grandes edificios dedicados a usos públicos, como la carnicería, la pescadería y el matadero. En este área se vendían todo tipo de productos, desde frutas, verduras, carnes y pescados, hasta sombreros, botas y lujosas sedas, convirtiéndose desde entonces, el barrio de la Magdalena, en una de las zonas comerciales por excelencia de Granada.

Por aquel entonces las calles eran gremiales, los carniceros se asentaron en la Calle de las carnicerías de los Cristianos Nuevos, actual Calle de las Tablas. Allí se levantaría el edificio, a principios del siglo XVI de la carnicería. Este inmueble estuvo funcionando hasta 1871. El edificio se organizaba en torno a un gran patio y contaba con una sola planta. Tenía dos puertas de acceso, una a la Pescadería y otra a la Puerta de Bibalmazda. En el interior del inmueble se encontraba una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, a la que rendían culto los cortadores de carne. Del edificio destacaba, según el investigador Juan Manuel Barrios Rozúa, la portada de cantería almohadillada, donde se indicaba la fecha y el nombre del corregidor que mandó hacer la obra. El edificio fue demolido a finales del siglo XIX.

Los carniceros tenían normas muy estrictas en torno a la venta de carne, el que las incumplía era encarcelado o azotado. Entre las medidas más comunes se contaba, que no se podía vender carne en la casa particular del carnicero, ni comercializar carne en mal estado, o  que las distintas clases de carne (cerdo, vaca, cabrito, oveja, y carnero), se despacharían por separado en cajones o tablas descubiertas de madera. La calle Tablas recibió esta denominación por el uso de los cajones o tablas  donde se vendían la carne.

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