
Entre las serpenteantes calles empedradas de Alhama de Granada, se despliega un mosaico de rincones con encanto que capturan la esencia histórica y cultural de esta localidad granadina. Entre sus joyas se haya una fuente, o mejor dicho un pilar, conocida entre los alhameños como la Fuente del Tejar.
Con sus aguas cristalinas y fluyendo en armonía con la rica historia de la comarca, este enclave cautiva a todo el que se asoma a Alhama.
La Fuente del Tejar se sitúa en el número 11 de la emblemática calle Tejar Bajo. Está adosado al muro exterior del convento de San Diego.
La Fuente del Tejar se entrelaza con la historia del vecindario, sirviendo como punto de referencia cultural y social a lo largo de varias generaciones.
La presencia del pilar ha sido fundamental para el suministro de agua en el barrio, pero también ha desempeñado un papel crucial en la vida cotidiana de la comunidad, al proporcionar un espacio para encuentros informales y conversaciones animadas, especialmente para las mujeres que se congregaban a su alrededor mientras llenaban cántaros y damajuanas.

La relevancia de la Fuente del Tejar se extiende más allá de su función práctica y social, pues está estrechamente relacionada con el pasado industrial de Alhama. En las proximidades del pilar hubo, durante mucho tiempo, una fábrica de ladrillos y tejas .
¿Cómo es la Fuente del Tejar?

La singularidad de la Fuente del Tejar de Alhama de Granada se manifiesta en cada detalle, desde la base de la pila hasta el frontis curvilíneo que adorna su estructura. Posiblemente la fuente esté elaborada con elementos de acarreo procedentes de otras edificaciones.
Al aproximarse, se puede apreciar claramente algunos elementos que evocan la grandeza de edificios históricos y monumentales.
El arte de la construcción se manifiesta en la pila, una base rectangular compuesta por sillares almohadillados cuidadosamente dispuestos, algunos de mayor tamaño que otros, otorgando una sensación de movimiento y dinamismo a la estructura. Este estilo de aparejo es típico de edificios emblemáticos y antiguos, recordando ejemplos notables como el imponente Palacio de Carlos V y la magnífica Puerta de las Granadas.
La presencia de los sillares almohadillados y biselados, elementos de distinción y elegancia, no es ajena a fuentes monumentales de renombre, como la emblemática Fuente de la Salud en la pintoresca localidad de Priego de Córdoba.
En la parte superior del pilar se encuentra el frontón de formas curvas, que asemeja, de manera intrigante, a una hornacina. El frontón está decorada con moldura de piedra.

En el centro del frontis de la Fuente del Tejar reside un mascarón en altorrelieve, en forma de sol.
Los ojos entreabiertos del mascarón parecen transmitir una antigua sabiduría. De su boca sale un sencillo brocal que vierte suavemente el agua hacia la pila. Esta combinación de elementos naturales y artificiales crea una sensación de armonía entre la naturaleza y la creatividad humana.
Para complementar la presencia del mascarón y la moldura exterior, una reja de hierro se entrelaza con maestría, conectando ambos elementos. Los barrotes de hierro, hábilmente moldeados, imitan los rayos del sol.
La Fábrica de ladrillos cerca de la Fuente del Tejar.
En el número 20 de la calle Tejar Bajo hubo, durante mucho tiempo, una fábrica de ladrillos y tejas.
Recordemos que desde tiempos inmemoriales, la industria de la cerámica ha sido fundamental para el desarrollo de la humanidad. En este contexto, los tejares han desempeñado un papel crucial en la fabricación de ladrillos, tejas y otros productos de arcilla cocida. Estas estructuras artesanales o industriales, dependiendo de su escala, han sido testigos del progreso de la arquitectura y la construcción a lo largo de la historia, dejando una marca indeleble en la identidad cultural de Alhama de Granada
No tenemos constancia del momento en el que abrió la fábrica pero sí sabemos, gracias a recortes de prensa, que sucedió y cuando cerró la fábrica.
El último dueño de la fábrica de tejas situada en la calle Tejar Bajo fue Pedro Molina Castillo. El 2 de septiembre de 1924 el fuego consumió por completo la casa y la fábrica de Pedro Molina, siendo este su fatídico final.
En la prensa podemos leer:

A las once de la noche del 2 de Septiembre, se produjo un violento incendio en la casa número 20 de la calle Tejar Bajo, de Alhama, propiedad del vecino Pedro Molina Castillo.
Acudieron las Autoridades y vecinos, realizando grandes trabajos para la extinción del fuego, pero éste había adquirido tal incremento, que no terminó hasta las tres de la madrugada, después de haber destruido por completo la casa, compuesta de planta baja y primer piso.
Las pérdidas se calculan en cinco mil pesetas.
No ocurrieron desgracias personales.
De las gestiones practicadas por la Benemérita para averiguar las causas del siniestro, resulta que en el edificio destruido existían dos hornos de ladrillos, y al retirarse del trabajo su dueño, los dejó encendidos con el fin de que se cociera el material que tenían dentro, quedándoles tanto fuego, que prendieron las llamas a la referida casa inmediata a los citados hornos, también propiedad de Pedro Molina, desarrollándose vorazmente el siniestro.
El Juzgado de instrucción instruye las precisas diligencias.
La interconexión entre el topónimo “Tejar Bajo”, la fuente y los tejares subraya la profunda relación simbiótica entre la geografía local, la historia industrial y la vida cotidiana de la comunidad. A través de estos elementos, Alhama de Granada mantiene viva su herencia cultural, honrando la tradición de la alfarería y recordando su importancia para el desarrollo y la identidad del municipio a lo largo de los siglos.