cristiano viejo
Los cristianos viejos eran aquellos individuos que podían demostrar que sus antepasados eran cristianos «de toda la vida», sin mezcla de sangre judía o musulmana. En la Granada posterior a 1492, esta distinción otorgaba privilegios legales, acceso a cargos públicos y una supuesta superioridad moral sobre los «cristianos nuevos».
Cristianos Viejos: La Élite de la Sangre en la Nueva Andalucía

El concepto de «cristiano viejo» se convirtió en la columna vertebral de la sociedad andaluza entre los siglos XVI y XVIII. Tras la toma de Granada, la población se dividió en dos grandes grupos: los vencedores (cristianos viejos llegados mayoritariamente del norte y centro de la Península) y los vencidos (los moriscos o cristianos nuevos, que eran los antiguos musulmanes convertidos al catolicismo).
Ser cristiano viejo no era solo una cuestión de fe, sino de genealogía. Para acceder a gremios, universidades, órdenes militares o cargos en la administración, se exigían los famosos «Estatutos de Limpieza de Sangre». Se realizaban investigaciones exhaustivas para asegurar que el aspirante no tuviera «mácula» de ascendencia semita. Esta obsesión generó una sociedad jerarquizada donde el honor dependía de la pureza del linaje.
En la provincia de Granada, los cristianos viejos fueron los encargados de la «repoblación». Ocuparon las tierras de los moriscos tras la rebelión de las Alpujarras (1568-1571) y transformaron la fisonomía de las ciudades, construyendo iglesias, casas señoriales y conventos que proclamaban la victoria del cristianismo. Su presencia es la razón por la que hoy encontramos apellidos de origen gallego, asturiano o castellano en los pueblos más recónditos de la geografía granadina.
Enclaves destacados en la provincia de Granada
La huella de los cristianos viejos se manifiesta en los edificios de poder y en los pueblos de repoblación:
- Cancillería de Granada (Plaza Nueva): Como alto tribunal, era el lugar donde se dirimían los pleitos de hidalguía y donde los ciudadanos debían demostrar su condición de cristianos viejos para obtener privilegios fiscales.
- Barrio del Realejo: Tras la expulsión de los judíos, este barrio fue ocupado por la nobleza y los militares cristianos viejos. Sus casas solariegas con escudos en las fachadas son el testimonio pétreo de esta «limpieza de sangre».
- Pueblos de la Alpujarra (Capileira, Bubión y Pampaneira): Tras la expulsión de los moriscos en 1570, estos pueblos fueron repoblados por familias de cristianos viejos traídas del norte (Galicia, León y Castilla). Su presencia cambió las costumbres, introduciendo, por ejemplo, la cría del cerdo como demostración pública de fe cristiana.
- Catedral de Granada: El templo se erigió como el símbolo máximo del triunfo de los cristianos viejos sobre la antigua Aljama. Su magnificencia debía eclipsar cualquier pasado musulmán.
- Colegio Real de Santa Cruz de la Fe: Institución creada para la educación, donde la entrada estaba reservada o muy ligada a aquellos que pudieran demostrar su linaje cristiano antiguo.
Enclaves destacados en el resto de Andalucía
En el resto de la comunidad, la distinción social marcó el urbanismo y las instituciones:
- Sevilla y la Inquisición (Castillo de San Jorge): Triana albergó la sede de la Inquisición, organismo encargado de vigilar que los cristianos nuevos no judaizaran y de proteger la «ortodoxia» defendida por los cristianos viejos.
- Casas Consistoriales de Sevilla: En su fachada plateresca se exalta la figura de Carlos V y de los héroes clásicos, una narrativa diseñada por y para la élite de cristianos viejos que gobernaba la ciudad.
- Úbeda (Jaén) y sus Palacios: La profusión de escudos heráldicos en las fachadas de la calle Real o la plaza de Vázquez de Molina es la forma en que los cristianos viejos (la nueva nobleza de estado) reafirmaban su linaje y su poder.
- Jerez de la Frontera (Cádiz): Las grandes familias bodegueras y terratenientes de la ciudad presumían de ser cristianos viejos para mantener el control sobre la exportación del vino y el acceso a las instituciones municipales.
- Real Maestranza de Caballería (Sevilla/Granada/Ronda): Estas instituciones nobiliarias eran los clubes exclusivos de la época, donde ser cristiano viejo era un requisito sine qua non para el ingreso.
Los cristianos viejos representan la cara sociológica de la arquitectura que admiramos: ellos fueron los promotores de las catedrales, los dueños de los palacios con escudos y los habitantes que trajeron nuevas costumbres al sur peninsular.