Gótico
El Gótico es el estilo arquitectónico que dominó Europa entre mediados del siglo XII y los inicios del XVI. Surgió en Francia como una evolución del Románico, pero con una filosofía opuesta: si el Románico era oscuridad, solidez y miedo, el Gótico es luz, verticalidad y elevación espiritual.
Su aparición fue posible gracias a una revolución en la ingeniería que permitió «vaciar» los muros para convertirlos en enormes vidrieras.
Los Pilares de la Ingeniería Gótica
Para entender el Gótico, hay que conocer las tres piezas maestras que permitieron levantar catedrales que parecen tocar el cielo:
- El Arco Apuntado (Ojival): A diferencia del arco de medio punto (circular), el apuntado es más vertical y ejerce menos presión lateral, lo que permite elevar la altura de las naves.
- La Bóveda de Crucería: Se forma al cruzar dos arcos apuntados (nervios). El peso del techo no descansa sobre toda la pared, sino solo en los puntos donde llegan los nervios, permitiendo que el resto del muro sea sustituido por cristal.
- El Arbotante y el Contrafuerte: Son el «esqueleto» exterior. El arbotante es un arco que transmite el empuje del techo desde la parte alta de la iglesia hasta un pilar exterior (contrafuerte). Gracias a esto, la iglesia se sostiene desde fuera.
El Gótico en Granada: Un Estilo de Transición y Poder

El caso de Granada es único en la historia del arte. Mientras que en el resto de Europa el Gótico estaba desapareciendo para dar paso al Renacimiento, en Granada el Gótico entró con fuerza tras la toma de la ciudad en 1492 como un símbolo de la nueva fe cristiana.
Se conoce a este estilo local como Gótico Isabelino o Flamígero, caracterizado por una decoración muy exuberante que recuerda a las llamas (de ahí «flamígero»).
1. La Capilla Real de Granada
Es el monumento gótico más importante de la ciudad y uno de los más destacados de España. Fue mandada construir por los Reyes Católicos para ser su lugar de enterramiento.
- La Portada: Presenta una decoración riquísima con escudos, pináculos y arcos mixtilíneos.
- El Interior: Posee una sola nave con bóvedas de crucería estrellada muy complejas. El contraste entre la austeridad de los muros y la riqueza de las bóvedas es una marca del gótico tardío español.
- La Reja: Obra maestra de la rejería gótica, que separa el panteón real del resto del templo.
2. La Lonja de Mercaderes
Adosada a la Capilla Real, es un edificio civil gótico. Se utilizaba para las transacciones comerciales de la ciudad. Destacan sus ventanales con arcos de estilo flamígero y su estructura elegante y funcional, alejada del carácter religioso pero manteniendo la estética de la época.
3. El Monasterio de San Jerónimo
Aunque su decoración final es renacentista, su estructura original y gran parte de la iglesia siguen los cánones del gótico final. Sus proporciones monumentales y el diseño de su cabecera muestran cómo los arquitectos de la época (como Jacobo Florentino o Diego de Siloé en sus inicios) todavía bebían de las formas góticas antes de abrazar plenamente el Renacimiento.
4. Elementos Góticos en la Catedral
La Catedral de Granada empezó siendo proyectada como un templo gótico (por Enrique Egas). Aunque Siloé cambió el diseño a renacentista, todavía podemos ver la «huella» gótica en la cimentación, en algunos pilares y en la estructura de la girola, que mantiene la disposición de las capillas típica de las grandes catedrales góticas europeas.