monfí
El término monfí (en plural, monfíes) designa a los moriscos que, durante el siglo XVI, optaron por la vida proscrita en las zonas montañosas del Reino de Granada. Su nombre proviene del árabe munfi, que significa literalmente «el desterrado» o «el exiliado».
Los Proscritos de la Alpujarra

A diferencia de otros moriscos que intentaron integrarse o vivir bajo la presión de las autoridades cristianas en las ciudades, los monfíes eran rebeldes que se echaron al monte. No eran simplemente bandoleros en el sentido criminal moderno, sino una mezcla de disidentes políticos, religiosos y personas que huían de la justicia inquisitorial o de la asfixia económica de los nuevos impuestos castellanos.
Vivían en cuevas y refugios naturales de Sierra Nevada y las Alpujarras, organizados en partidas que conocían el terreno palmo a palmo. Su existencia se basaba en la resistencia y en el asalto a las comunicaciones cristianas, convirtiéndose en el «brazo armado» clandestino de la población morisca sometida.
Su papel en la Rebelión de las Alpujarras (1568-1571)
La importancia histórica de los monfíes alcanzó su punto máximo durante el gran levantamiento morisco contra Felipe II. Fueron ellos quienes aportaron el componente militar más feroz y experimentado a la rebelión.
- Liderazgo y Guerrilla: Personajes como Aben Humeya contaron con el apoyo crucial de estos montañeses, que aplicaban tácticas de guerrilla (emboscadas y ataques rápidos) imposibles de contrarrestar inicialmente por los tercios españoles, acostumbrados a batallas de campo abierto.
- Conexión con el Norte de África: Los monfíes actuaban a menudo como enlace con los piratas berberiscos, facilitando el desembarco de armas y refuerzos desde el Magreb a las costas granadinas.
La Identidad del Monfí
Lo que hace al monfí una figura profundamente humana es su carácter de «hombre entre dos mundos». Para el Estado castellano eran bandidos y apóstatas; para gran parte de la población morisca, eran héroes que mantenían viva la llama de la fe islámica y la libertad andalusí. Su vida era de una dureza extrema, marcando un paisaje cultural de resistencia que ha quedado grabado en la memoria colectiva de los pueblos de la sierra granadina.
Huellas en la Granada actual
El rastro de los monfíes hoy no se encuentra en grandes monumentos, sino en la toponimia y en las leyendas locales. Muchos senderos y «vías de escape» que hoy recorren los senderistas en Sierra Nevada fueron en su día las rutas de contrabando y huida de estos exiliados. Su figura ha sido rescatada por la literatura y la historia local como el símbolo de una Granada indómita que se negó a desaparecer tras la capitulación de 1492, dejando tras de sí un halo de misterio y rebeldía que todavía flota en las cumbres más altas de la provincia.