Sierra de la Sagra
La Sierra de la Sagra es el pico más alto de la Cordillera Subbética y del Altiplano Granadino, alcanzando una altitud de 2.382 metros. Se trata de un «islote» calizo que emerge con una verticalidad imponente entre los términos municipales de Puebla de Don Fadrique y Huéscar, al norte de la provincia de Granada. Es la segunda cumbre más elevada de Andalucía tras el macizo de Sierra Nevada.
A diferencia de otras sierras integradas en grandes sistemas, la Sagra destaca por su aislamiento, lo que la convierte en un referente visual desde decenas de kilómetros a la redonda (visible incluso desde Murcia o Jaén). Su composición caliza ha generado un paisaje kárstico severo, con paredes escarpadas que albergan una biodiversidad excepcional, funcionando como una «isla bioclimática» donde el aire frío de la altura contrasta con las altiplanicies áridas de su base.
Hitos naturales y científicos

La Sagra no es solo un reto para montañeros; es un centro de interés biológico y astronómico de primer nivel:
- Bosque Vertical: En su cara norte, la pendiente es tan pronunciada que los pinares de pino salgareño (o laricio) parecen trepar por la roca de forma casi imposible. Es una de las rutas de ascenso más exigentes y espectaculares de la región.
- Las Secuoyas de la Losa: Cerca de su base se encuentra una de las curiosidades botánicas más extrañas de España: un grupo de secuoyas gigantes plantadas en el siglo XIX por el Marqués de Corvera. Estos árboles, ajenos al ecosistema mediterráneo, han alcanzado alturas descomunales, creando un microclima sombrío y mágico.
- Observatorio Astronómico de La Sagra: Debido a la escasa contaminación lumínica y la altitud, aquí se ubica uno de los observatorios más activos de España en la búsqueda de asteroides y objetos cercanos a la Tierra.
- El Altiplano y el Geoparque: La sierra forma parte del Geoparque de Granada (UNESCO), siendo un lugar clave para entender la formación de las cordilleras béticas y la historia geológica del sur de la península.
Historia y Leyendas: Las Santas y el Olivo
La presencia humana al pie de la Sagra ha dejado historias que mezclan la fe con la supervivencia:
- Ermita de las Santas (Alodía y Nunilón): Situada a los pies de la montaña, es el lugar de peregrinación de los habitantes de Huéscar y Puebla de Don Fadrique. La devoción por estas mártires del siglo IX, de origen navarro-aragonés, llegó con los repobladores del norte tras la Reconquista, convirtiéndose en el símbolo de identidad de la zona.
- El Olivo Milagroso: Existe una leyenda documentada desde el siglo XVI sobre un olivo en la zona de la Sagra que florecía y daba fruto en un solo día cada año. Aunque hoy es un relato místico, refleja la fascinación histórica que esta montaña ha ejercido sobre los habitantes del altiplano.
- La Guerra con Dinamarca: En Huéscar, a la sombra de la Sagra, ocurrió una de las curiosidades bélicas más famosas de España: el pueblo estuvo técnicamente en guerra con Dinamarca durante 172 años (de 1809 a 1981) debido a un olvido administrativo tras las guerras napoleónicas. La paz se firmó finalmente en un acto festivo que hoy es parte del folclore local.
Protección y futuro
Actualmente, la Sierra de la Sagra cuenta con figuras de protección como Zona Especial de Conservación (ZEC) y forma parte de la Red Natura 2000. Recientemente, se han iniciado los trámites para su declaración como Parque Natural, lo que permitiría gestionar mejor la afluencia de turismo y proteger sus endemismos, como el «tabaco gordo» o la lagartija de Valverde.
Observar la Sagra al atardecer, cuando su roca blanca se torna rosada, es entender por qué los antiguos la consideraban una montaña sagrada. Es el vigía de piedra que separa Andalucía del Levante.