
Cuando llega la primavera, son muchos los centros escolares que se afanan en realizar actividades educativas, orientadas a que su alumnado ame y cuide este Planeta. Salir a plantar árboles es una de estas actividades, y aunque podamos pensar que esta actividad se inventó hace poquito, el hecho es que, surgió a finales del siglo XIX, e incluso hubo una festividad, de carácter laico, que se convirtió en la celebración más popular del año. Nos referimos a La Fiesta del Árbol.
El Culto al árbol
Hablar del culto al árbol, nos remonta al principio de los tiempos. Todas las culturas son sabedoras de la importancia del árbol como elemento sustentador de la vida. Asimismo, casi todas ellas cuentan con su árbol o bosque sagrado, a los que se les han otorgado cualidades benéficas y protectoras. Homero, hace más de 3000 años, ya hablaba del árbol sagrado de Troya, la Encina de las Puertas Esceas. Quizás sea ese el primer documento que hable de un árbol sagrado, en occidente.
La veneración del árbol como elemento divino, se realiza desde la antigüedad. Para la cultura céltica era fundamental y constituía un símbolo de comunidad. Se hacían fiestas tanto en invierno como en los primeros días de primavera, en los que se rendía culto a los árboles. A partir del siglo IV se cristianizaron la mayoría de estas fiestas paganas dando lugar, entre otros festejos, al Día de la Cruz, y a “la fiesta del Árbol de Noel” origen del tradicional árbol de Navidad
La Fiesta del Árbol

Los orígenes de La Fiesta del Árbol hay que buscarlos en un tiempo más cercano, y fuera de nuestras fronteras, concretamente en Francia, en el año 1790, en la conocida como “Fiesta de los árboles de la Libertad”. En esta celebración cívica se plantaba, durante el transcurso de una gran fiesta, un árbol vivo en medio de una plaza, u otro punto importante del pueblo. El árbol representaba la libertad de dicha comunidad, que consiguió librarse de la opresión tras la Revolución Francesa y vivía en igualdad.
Las autoridades hacían discursos. Había una comida comunitaria, en medio de la exaltación de banderas tricolores, y el árbol pasaba a llamarse, “el árbol de la libertad”.
Esta costumbre, traspasó las fronteras, primero a Alemania e Inglaterra, y después llegó a nuestro país. El primer árbol de la Libertad que se plantó en España fue en 1805, en la localidad cacereña de Villanueva de la Sierra. Después de eso, se plantaron muchos Árboles de la Libertad en nuestro país, hasta el último cuarto del siglo XIX.
Pero, el 22 de Abril de 1882, esta fiesta de tintes políticos, se transmutó, en una celebración lúdica de alcance nacional en Estados Unidos. En la ciudad americana de Cincinnati se hizo una plantación de árboles simbólica en la que participaron activamente los maestros y alumnos de las escuelas públicas de la localidad. Quedó desde ese momento instaurada, la Fiesta del Árbol, como una actividad escolar.
A partir de 1896, se implantó en España “La Fiesta del Árbol”, como actividad extra-escolar.
La Fiesta del Árbol en Granada
La Fiesta del Árbol se institucionalizó, en Granada, por el Gobernador Civil, Benito Campo y Otero, en 1914, (Enlace al noticiero Granadino 7 de Enero de 1914), aunque en Guadix se había formado años antes una asociación para celebrar La Fiesta del Árbol.

Dejamos recorte del periodico “El Accitano” del 4 de Marzo de 1897, y el enlace al periódico.
En 1915, un decreto del rey Alfonso XIII declaró obligatoria la celebración anual de una fiesta del árbol.
Para organizar dicha celebración se tenía que constituir, en cada pueblo, la Junta de las Fiestas de los Árboles, que estaría presidida por el alcalde de la localidad, y la formarían los Maestros de las Escuelas Públicas, el Juez y el Fiscal municipal, así como los Médicos, Farmacéuticos y veterinarios titulares.
Entre las personas que más trabajaron, en nuestra provincia, para que estas fiestas fueran acogidas con gran entusiasmo por los escolares, se encuentran nuestra querida Bertha Wilhelmi y Mª del Buen Suceso Luengo de la Figuera.
Durante las Fiestas del Árbol, no solo los escolares plantaban árboles, sino que también se hacían un montón de actividades lúdicas y deportivas, que tenían hasta un programa de festejos, que en ocasiones duraba varios días. Se hacían recitales de poesía, charlas sobre la importancia de los árboles, exposiciones artísticas, excursiones, bailes populares, y actuaban las bandas municipales

Había concursos de “operaciones aritméticas”, de “trabajos manuales”, de “educación de la voluntad”, y de “monográficos de árboles”, entre otros temas. A los premiados se les daba un diploma y una cuantía económica que iba en función de lo que la Junta de la Fiesta del Árbol pudiera conseguir, con las aportaciones voluntarias de varias empresas y los convecinos.
Pero La Fiesta del Árbol no acababa en ese día, sino que en la mayoría de las ocasiones los plantones se cuidaban debidamente.
Con el inicio de la Guerra Civil, La Fiesta del Árbol dejó de celebrarse como tal, y aunque tuvo algunos repuntes, no fue lo mismo.
Por suerte desde hace unos años son muchos los centros escolares que celebran el Día del árbol (26 de Abril), el del Medio ambiente (5 de Junio), y el de los humedales el 2 de febrero…